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El último escenario 'western' de Madrid

Patricia Cristóbal (EFE)
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Los amantes del séptimo arte lamentan la demolición en Colmenar Viejo del icónico decorado usado para rodar películas del oeste

La fachada fue levantada en la Dehesa de Navalvillar, en la que se grabaron medio centenar de cintas en los 50, como ‘Espartaco’.

Cineastas madrileños lloran estos días el derribo del último decorado original de películas del oeste en la Comunidad de Madrid, que se encontraba en la Dehesa de Navalvillar de Colmenar Viejo, y cuyo Ayuntamiento no accedió a las peticiones de los amantes del séptimo arte de mantenerlo en pie para darle una segunda vida a este espacio de culto.

La ficticia parada de postas de diligencias fue levantada en la muy cinematográfica Dehesa de Navalvillar de Colmenar Viejo para ambientar la película Parada en el infierno, dirigida en 2016 por Víctor Matellano; y desde entonces no ha parado de recibir visitas de curiosos de todo el país, siendo objeto de infinidad de fotografías y recuerdos nostálgicos.

También su emplazamiento era especial: descansaba sobre la pequeña colina que hace décadas sirvió como escenografía de más de medio centenar de cintas de los años 50, como en las batallas de Espartaco o La última aventura del General Custer.

El decorado fue sufragado mayoritariamente por la productora de la película y, en menor medida, por el Ayuntamiento de Colmenar Viejo, que decidió colaborar en ello con la única condición de que el estudio no desmontase el decorado tras la filmación del largometraje, que se produjo en otoño de 2015, para poder destinarlo a uso municipal y rememorar los rodajes de westerns en el lugar.

Sin embargo, en este tiempo la infraestructura ha carecido del mantenimiento necesario, según denuncian los cineastas, y la madera de la fachada se ha ido deteriorando a pasos agigantados, mientras los amantes del séptimo arte observaban la progresiva pérdida de un escenario icónico.

La campaña en su defensa se encendió hace unos días, cuando el colectivo local Colmenar Viejo, tierra de cine alertó de que este «decorado western» tenía los días contados, y así ha sido: el pasado viernes el consistorio lo echaba abajo.

Fuentes municipales defienden que esta edificación ha estado en pie «todo el tiempo que ha sido segura», pero aseguran que, al ser un decorado, no cuenta con cimentación ni materiales pensados para su consolidación.

A ello se suman el inevitable paso del tiempo y los efectos de la histórica borrasca Filomena, que han «incrementado los riesgos» para quienes paseen por la zona. No obstante, insisten en que su intención es «recuperar el atractivo turístico» de Colmenar Viejo asociado a los rodajes en el municipio, por lo que su propósito es recrear los poblados del oeste «para ofrecer una experiencia mucho más atractiva».

Sin embargo, uno de los portavoces de la campaña, Fernando Colmenarejo, explica que la demolición parece haberse «precipitado» ante las crecientes quejas y pese a que esta localización se incluye en la guía Comunidad de Madrid, Territorio Far West, impulsada por la consejería de Cultura y Turismo.

Precisamente desde esa Consejería aseguran que la decisión de acabar con el decorado ha sido tomada exclusivamente desde el Consistorio colmenareño, y reconocen que es el único original que quedaba en todo el territorio madrileño. «Pero hay muchos escenarios naturales perfectos para este tipo de rodajes», apostillan.

 

Proyectos de futuro

Desde el Ayuntamiento justifican que tratarán de volver a construir decorados en esta zona tan reconocida en el cine español, ya sea con fondos propios o con subvenciones regionales. Y esta apuesta ha sido bien acogida por los seguidores del séptimo arte, aunque no ocultan su enfado mientras argumentan que una nueva iniciativa cinematográfica «no era incompatible con mantener el decorado ya existente».

Por ello, lamentan que ya no será posible disfrutar de su mítica fachada, que «dignificaba la Historia del cine» y ayudaba a fomentar el turismo en torno a ese sector, que constituye «un gran valor en alza».

Tampoco descartaban que ese escenario pudiera servir para nuevos rodajes, como ha sucedido en los últimos años con diversos cortometrajes o para la serie Club Houdini, de Disney Channel.

Ahora, los trabajadores y seguidores del gremio despiden al último decorado del oeste en Madrid y se resienten ofreciendo su apoyo al Gobierno local para sacar adelante la promesa de construir nuevos escenarios. Lo hacen, reconocen, con escasas esperanzas porque esta es «una idea reciclada» que nació hace una década y que «no ha dado nuevos pasos en años», pese al valor que esta dehesa tiene para el cine.