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Antonio Herraiz

DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


Cenizos

09/09/2022

Nostradamus tiene adaptaciones modernas. Son aquellos que también quieren posicionarse como supuestos adivinos pidiéndonos que no miremos a la realidad. Llaman cenizos y catastrofistas a los que se detienen en el análisis de los datos; menosprecian las cifras que no les convienen, no sea que a alguien le dé por señalar a algún responsable de la actual desdicha. «Que se vayan a hacer puñetas», gritaba Pepe Álvarez, el líder de UGT hace un par de meses. «Vamos a disfrutar del verano porque es nuestro», arengaba el sindicalista. «¡A las mariscadas!», le faltó gritar.
En los últimos coletazos de este verano, casi todos los malos augurios se van cumpliendo. España sigue liderando la tasa de desempleo en Europa y los efectos de la reforma laboral comienzan a diluirse con subida del paro y destrucción de empleo durante julio y agosto. Al menos, septiembre y octubre van a llevar el mismo camino. La inflación sigue en dos dígitos por encima de la de Italia, Alemania o Francia y nadie es capaz de asegurar cuándo nos va a empezar a dar una tregua. Ni la subida de tipos de interés garantiza nada. En el Gobierno empiezan ya a hablar de recesión, lo que confirma que la situación es más grave de lo que nos vienen contando. Está pasando lo mismo que con la subida de precios: ni temporal ni mucho menos coyuntural.
Aun con los datos vaciando cada vez más nuestros bolsillos, nos piden que evitemos contar el escenario que tenemos delante de nuestras narices. Es como pedirles a los clientes de las eléctricas que no abran la factura de la luz y del gas. Que cuando les llegue el recibo -al buzón de casa o al del mail- lo destruyan de forma inmediata. Es mejor no mirarlo y pagarlo con ojos cerrados y nariz y boca tapadas. Exigir a los medios que no cuenten la realidad porque deprimen al personal es igual que tapar la parte del surtidor de gasolina que te indica el precio: solo mirarlo provoca desmayos y desvanecimientos de todo tipo. No analices ni escuches nada. Es mejor. Acude al súper a comprar y en el momento de pagar grita al profesional que tengas en la caja: «No me lo digas. Toma la tarjeta y cóbrate, pero no cantes lo que cuesta que me estropeas lo que queda de día o de mes».
Nos piden que nos apliquemos una buena dosis de bálsamo de Fierabrás. Eso implica hablar solo de lo que provoca placeres, aunque sean momentáneos.  Hay un joven murciano que se llama Carlos Alcaraz que es un portento y que ha dado unas cuantas lecciones en el Arthur Ashe Stadium de Nueva York. Si no te atrae el tenis, ve haciendo para que te vaya gustando. Alcaraz es un portento. El relevo español de Rafa Nadal. Otro espectáculo. En cualquier momento de debilidad, puedes ponerte el partido que disputó frente a Jannik Sinner. Verás cómo se te pasan todos los males.
Hay otras opciones mágicas -o no tanto- para no detenerte en lo que nos advierten que está por venir. Disfruta de la fiesta. En Albacete se ha abierto la Puerta de Hierros 1085 días después. La espera ha merecido la pena y más de 130.000 personas se han echado a la calle en su cabalgata. En Guadalajara, miles de alcarreños han acompañado a su patrona, la Virgen de la Antigua, por las calles de la ciudad. Es el preludio de una semana que suena a charanga y huele a feria; que estrena la declaración de Fiesta de Interés Regional para sus encierros y que ha colocado peñas y atracciones en el barrio del Fuerte de San Francisco, una de las zonas residenciales más pobladas. La apuesta es arriesgada. Los vecinos juzgarán si no es también equivocada. De momento, disfruten, si les dejan y pueden hacerlo. No sean excesivamente cenizos.