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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Casi todo está escrito

05/07/2022

Apenas han pasado dos semanas desde las elecciones autonómica andaluzas y una nueva oleada de encuestas viene a sustituir a las que se realizaron entonces ninguna de la cuales acertó ni vaticinó la mayoría absoluta de Juan Manuel Moreno, aunque si la tendencia de subida del PP y el despeñamiento del PSOE. Los sondeos de nuevo cuño insisten en esa dirección, con todos ellos anunciando en mayor o menor medida el 'sorpasso' del PP al PSOE en votos y escaños. En unos casos necesitaría del concurso de Vox para alcanzar la mayoría absoluta. y en otros además el apoyo de los partidos regionalistas que se suman siempre al vencedor y aun así no la alcanzaría. Todos apuntalan la idea del cambio de ciclo que cala como la lluvia fina.

Tras la cumbre dela OTAN que ha abierto una nueva serie de discrepancias en el Ejecutivo de coalición a cuenta del incremento del gasto militar y la mayor presencia de Estados Unidos en la base de Rota, llega el momento del debate sobre el estado de la Nación, que será la primera estación del intento de recuperar la iniciativa política, de comunicar mejor sus medidas para mejorar la vida de los ciudadanos acogotados por la inflación y de mostrar si Pedro Sánchez enseña la pata izquierda, como ha comenzado a hacer y trata por esa vía de frenar la sangría de sus votantes que se pasan al PP, o si se muestra socialdemócrata convencido.

Lo que sí está casi escrito es que será muy difícil que este año salgan adelante los Presupuestos Generales del Estado para 2023. Sánchez no los necesita para acabar la legislatura, puede prorrogar los actuales y llegar así hasta finales del próximo año. Ya se dijo que las cuentas públicas de este año eran el salvoconducto para llegar a las próximas generales. En periodo preelectoral -doctrina Juan Marín- y con la fragmentación del Congreso, es muy difícil que salgan adelante porque todos los partidos están preparando ya la maquinaria electoral.

Ese no será motivo suficiente para que se produzca la ruptura del Gobierno de coalición. Pese a las contradicciones, acentuadas por el compromiso de aumento del gasto militar, Unidas Podemos no abandonará el Ejecutivo motu proprio y aguantará hasta el momento que consideren oportuno para marcar distancias con el PSOE y dibujar los límites de su espacio. Un territorio que quedará en manos de Yolanda Díaz, con o a pesar de Podemos, y que los socialistas necesitan que no llegue fraccionado a las elecciones para que sea capaz de recuperar votos de la abstención y movilizar a la izquierda, como último recurso para evitar la mayoría absoluta de los partidos de la derecha.

En fin, está casi escrito que la sensación de cambio de ciclo se ha instalado entre la ciudadanía aunque el examen previo se producirá en las elecciones autonómicas y municipales, que difícilmente habrá Presupuestos Generales del Estado para el próximo año, a pesar de la necesidad de las cuentas públicas para hace frente al panorama económico y el aumento de las desigualdades y que la ruptura del Gobierno, a pesar de las contradicciones de Unidas Podemos se llevará hasta el límite, a no ser que Pedro Sánchez tome la iniciativa, también en el último minuto y con la agenda legislativa cumplida. Queda que Yolanda Díaz, además de escuchar para Sumar comience a actuar porque el tiempo se le echa encima, y no va a tener fácil la adición.