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Fermín Bocos

CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


En la cuerda floja

10/11/2022

La política es pródiga en ironías. Irónico es que la continuidad de Fernando Grande-Marlaska al frente del Ministerio del Interior esté ahora mismo en entredicho debido al acoso parlamentario --petición de dimisión incluida-- que entre otros grupos impulsa Bildu, gran beneficiario de la política de traslado de presos etarras a las cárceles del País Vasco. El mundo es "ansí" como dejó escrito el gran Pío Baroja. A Grande-Marlaska, que en sus años de juez de la Audiencia Nacional fue un pugnaz servidor público en la lucha contra el terrorismo, se la tenían guardada desde antes incluso de su destacada actuación en el caso "Faisán".

Después colgó la toga para entrar en política. Y acabó siendo nombrado ministro por un Pedro Sánchez que, entre otros, le debía la silla de La Moncloa a Bildu. Arnaldo Otegi justificó ante los suyos el apoyo al PSOE dejando claro que el objetivo eran los doscientos presos que cumplían condenas. Y Sánchez, como torna del acuerdo con el PNV --otro de los impulsores de la moción de censura que tumbó a Rajoy-- acabó transfiriendo al País Vasco las competencias en materia de prisiones. Con el resultado que conocemos: la mayor parte de los presos etarras están ya en centros penitenciarios vascos y algunos incluso se benefician de terceros grados.

Así las cosas podría parecer que sí Sánchez había cumplido no había motivo para que ahora, en el último cuarto de la legislatura, sus socios de la investidura le removieran el agua a cuenta de un caso como el de los sucesos acaecidos el pasado mes de junio en la valla de Melilla --23 emigrantes muertos por aplastamiento-- que había sido como quien dice olvidado hasta que un reportaje periodístico de la BBC aportó algunas claves hasta ahora ignoradas acerca de lo ocurrido en el territorio español que linda con Marruecos.

El ministro Grande-Marlaska había zanjado el asunto diciendo que todo había transcurrido al otro lado de la frontera pero ahora los parlamentarios de Bildu, IU, ERC y hasta los de Podemos --que hay que recordar que forma parte del Gobierno-- le acusan de haber mentido y reclaman su dimisión. No la de Pedro Sánchez qué --recordemos-- en relación con este asunto culpó a las mafias violentas de haber organizado el asalto a la valla diciendo que: "Había sido un asalto violento, bien organizado, bien perpetrado y bien resuelto por los dos cuerpos de seguridad tanto de España como de Marruecos". En este caso Grande-Marlaska mantuvo la misma versión que dio Sánchez, pero en esta historia él es el fusible y por eso y porque los de Bildu y los ERC se la tenían guardada es por lo que está a en la cuerda floja.