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Un talaverano para inmortalizar los Juegos de Tokio

Leticia G. Colao / Talavera
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El fotógrafo Manu Reino acaba de llegar a Tokio para inmortalizar sus primeros Juegos, un sueño hecho realidad en el que espera captar las medallas de los mejores, entre ellos Cubelos, Sánchez y Alarza

Un talaverano para inmortalizar los Juegos de Tokio

No es Paco Cubelos, Sandra Sánchez, ni Fernando Alarza, pero Manu Reino se suma a la lista de talaveranos en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. El fotógrafo talaverano, colaborador habitual de La Tribuna de Talavera, suma un hito más en su ya completo currículum profesional y lo hace con el evento deportivo al que aspira no solo todo deportista, también cualquier fotógrafo deportivo.

La noticia le llegó en febrero, totalmente por sorpresa y, curiosamente, a través de un correo electrónico. De conversación en la calle con unos amigos, actualizó su correo en el móvil y se encontró con un mail de la agencia deportiva alemana con la que trabaja desde hace varios años. Le preguntaban si estaría dispuesto a cubrir los Juegos y tuvo pocas dudas; contestó con una efusiva respuesta positiva. No terminó de creérselo hasta la reserva de vuelo y hotel, y especialmente hasta la llegada de la acreditación para Tokio que, por cierto, «se hizo esperar y me puso muy nervioso». Con la acreditación en la mano, Tokio estaba más cerca.

Reino subió al avión el pasado sábado y ya se encuentra en la sede olímpica de 2020, retrasada por el Covid al presente 2021, pandemia que dejará unas Olimpiadas completamente atípicas por la falta de público. «Será rar,o pero por eso más especial aún, son unos Juegos históricos», indica a este diario.

Los Juegos Olímpicos son un hito para cualquier profesional de los medios de comunicación, especialmente los deportivos, «porque aquí se reúnen los mejores deportistas de todos los deportes» y solo se produce una vez cada cuatro años, cinco en este caso.

A la pregunta obligada de qué espera del mayor evento deportivo mundial, asegura no pedir nada: «Solo que me sorprenda». No obstante, añade, «el premio ya lo llevo».

Consciente de las restricciones y limitaciones con las que tendrá que convivir para hacer su trabajo, y después de unos «trámites tediosos y complicados» que le han generado más de un momento de tensión, el fotógrafo espera disfrutar de una experiencia que puede suponer un antes y un después en su carrera. Ya en Tokio, trabajará para captar el instante, la fotografía que refleje no solo la victoria o la derrota, sino el esfuerzo, la ilusión y el sacrificio de cada deportista, de cada competición. Ante su objetivo, los más grandes de cada modalidad deportiva y, por supuesto, los tres talaveranos que lucharán por llevar el nombre de su ciudad a lo más alto. Cabe destacar que Luis Brasero, entrenador y seleccionador nacional de Piragüismo también talaverano, estará con ellos.

«Además de otras estrellas deportivas, mis fotos soñadas serán las de Cubelos, Sandra o Alarza logrando una medalla, y la que les haga cuando se las cuelguen al cuello». En este momento, sin público, «sabrán dónde estaré yo, porque en ese momento no seré solo fotógrafo sino su mayor fan, y me oirán gritar», asegura. Tras esto, la foto que sigue será la del campeón con el fotógrafo, ambos paisanos, y la orgullosa bandera blanquiazul, que todos llevan, por supuesto, en su maleta.

No será la primera vez que Manu Reino celebre con un talaverano algún hito en sus carreras. Ya lo hizo con Bautista, en una de las carreras que le alzaron como campeón de 125 c.c., o con Manu Trigueros, durante varios partidos de Liga, además de fotografiar la actualidad de la ciudad desde 2003. Especializado en deportes en los últimos años, siempre tras su cámara, ha captado las mejores imágenes de la Champions League, entre ellas la final de 2019, la Liga BBVA, SuperCopa, Copa del Rey, Copa Libertadores, tres Open de Madrid  o una fase final de Copa Davis, entre otros. Con los Juegos Olímpicos tachados, el Mundial de Fútbol será su siguiente meta.

Y es que los sueños se cumplen. Los suyos, no obstante, no serán subirse a lo más alto del podio de unas Olimpiadas celebradas en la otra parte del mundo, sino desde enfrente, a escasos metros, fotografiar sus victorias.