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Arranca oficialmente la temporada turística de la lavanda

Inmaculada López Martínez
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El programa especial organizado por el Ayuntamiento de Brihuega con motivo de este acontecimiento natural único comienza este fin de semana con unas perspectivas inmejorables

Los campos de lavanda en flor del entorno de Brihuega se han convertido en un polo de atracción para miles de turistas. - Foto: Javier Pozo / Archivo

Brihuega se ha convertido en el destino turístico por excelencia durante el mes de julio en la provincia de Guadalajara. La floración de la lavanda es, cada año, el reclamo para miles de visitantes que acaparan las reservas hosteleras no sólo en esta localidad alcarreña sino en todos los municipios del entorno. De hecho, eso es lo que ha ocurrido para el presente julio, tal y como confirma el alcalde briocense, Luis Viejo. «Todas las plazas hoteleras y de casas rurales están completas desde hace meses tanto en Brihuega como en el resto de la comarca», declara. «Las reservas para la temporada de la lavanda hay que hacerlas en diciembre si se quiere encontrar alojamiento», añade.

El fin de las restricciones sanitarias por la pandemia sumado a la tipología natural y al aire libre de esta actividad turística hacen prever «una gran afluencia de personas» durante la temporada que acaba de arrancar. Tanto es así que  Luis Viejo vaticina la llegada «de más turistas que nunca» a Brihuega y se muestra confiado de superar la cifra de los 20.000 visitantes registrados en los últimos años. «Estamos cerca de una gran ciudad como es Madrid y también de un aeropuerto internacional como Barajas porque el turismo que recibimos es extranjero en un alto porcentaje», recuerda el primer edil.

Aunque desde hace varios días, la concurrencia ciudadana en los campos de lavanda es una constante debido a que la floración va adelantada con respecto a otros años, el pistoletazo de salida oficial del cartel de actividades organizado por el Ayuntamiento de Brihuega con motivo de este acontecimiento sensorial único tiene lugar este fin de semana. Así las cosas, ayer viernes, arrancaba el programa de visitas guiadas a los campos de lavanda, que se prolongará hasta el 31 de julio en las tardes de los viernes, sábados y domingos con pases a las 19,00 y 20,30 horas. Se trata de una propuesta con enorme demanda para la que ya hay un alto porcentaje de plazas cubiertas. Por otro lado, cabe destacar las actividades culturales y lúdicas que se celebrarán durante todo julio en la villa briocense (conciertos, talleres, concursos, etc.) para el deleite de propios y foráneos. Asimismo, las calles y plazas del municipio ya están engalanadas con adornos de tonalidades moradas (cintas, lazos, guirnaldas, paraguas, etc.) y se ha inaugurado el tradicional Mercado de la Lavanda.

Estas previsiones excelentes a nivel turístico contrastan con los pronósticos negativos que transmiten los agricultores que se dedican en la provincia al cultivo de la lavandas y los lavandines. La ola de calor sufrida a finales de la primavera y la ausencia de precipitaciones en los últimos meses han provocado que la floración se adelante un par de semanas con respecto a lo habitual y, por tanto, que la permanencia de la flor en la planta sea más breve, lo que implica un notable descenso de la producción. «Las altas temperaturas y la falta de lluvias ha conllevado que la flor, en vez de permanecer en la planta entre tres y cuatro semanas, vaya a durar unos diez días. La planta para protegerse del calor tira la hoja y la flor y para mediados de julio la planta ya estará parda este año», augura Juan José de Lope, director comercial de la destilería Alcarria Flora, ubicada en Cogollor.

MENOR PRODUCCIÓN.

Este profesional del sector de las aromáticas explica que esta circunstancia tendrá como consecuencia «una merma muy importante en la cosecha», calculando un descenso de entorno al 50 ó 60 por ciento con respecto al año pasado. «En Francia, donde ha llovido algo, la cosecha se ha reducido un 45 por ciento, así que aquí que no ha llovido calculamos que será más aún», lamenta. Ante esta situación y el incremento meteórico de los costes de producción, los agricultores vaticinan una temporada «nefasta» y reclaman más apoyo de la administración.