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Del miedo a la desolación

Agencias
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Las más de 30.000 hectáreas calcinadas en la Sierra de la Culebra tras el mayor incendio que se recuerda en España han convertido este enclave zamorano en un auténtico 'infierno'

Los Bomberos dieron por estabilizado el foco el pasado domingo, si bien aún no está del todo controlado. - Foto: ISABEL INFANTES (Reuters)

Una catástrofe «con mayúsculas y en negrita». Así definen los expertos el incendio forestal de Zamora en el que se han quemado más de 30.000 hectáreas en la Sierra de la Culebra. Un día después de que se lograran estabilizar las llamas del que, según las mediciones provisionales, es el mayor incendio de la Historia de España desde que hay registros, la desolación es generalizada.

«Está todo arrasado, mires por donde mires está todo negro», describe una vecina de Ferreras de Arriba, Ana Ferreras, portavoz de un grupo de los municipios afectados articulado a través de las redes con el fin de demandar soluciones y «declararlo zona catastrófica».

No en vano, el fuego ha devorado unas 30.800 hectáreas de esa reserva de caza y del valle del Tera de Zamora, una magnitud agravada porque casi la mitad de esas hectáreas corresponde a zonas arboladas, tanto pinares de aprovechamiento micológico como castaños centenarios y bosques con atractivo turístico por ser refugio del lobo ibérico. De hecho, en el territorio carbonizado estaban asentadas seis de las 10 manadas de lobos de la Sierra de la Culebra, y la parte calcinada del valle del Tera era asentamiento habitual de otras dos.

«En el caso de los lobos, a mí no se me ocurre que en la Península Ibérica haya habido una catástrofe como ésta», remarca el biólogo especializado en fauna de la zona, Javier Talegón, quien lamenta que este desastre se haya producido en una época de cría y reproducción de especies que agranda aún más los perjuicios desde el punto de vista de la biodiversidad.

Ante la impotencia de estas pérdidas incalculables y ver cómo se quemaba su entorno en una zona ya de por sí castigada por la despoblación, los vecinos se han unido a través de diversas redes sociales para constituir «La Culebra no se calla», un grupo que en apenas 24 horas ha canalizado la indignación imperante en los últimos días.

Su único objetivo, apunta Ana Ferreras, es el de hacer piña entre los vecinos afectados de 16 pueblos para que se adopten medidas reales frente a esta catástrofe. 

«Contra una desgracia así es difícil luchar pero si hubiese habido una política medioambiental en condiciones hubieran sido bastante menos de las 30.000 hectáreas calcinadas», lamentan.

Ante este panorama, el Ministerio para la Transición Ecológica, la Junta de Castilla y León y los ayuntamientos han comenzado a planificar las obras más urgentes.

Continúa la alerta

Y mientras la Sierra de Culebra ya respira un poco más tranquila al estar el fuego estabilizado, pero no controlado, la situación sigue siendo alarmante en lugares como Navarra.

Allí, las zonas de San Martín de Unx y la Valdorba, y la de Puente La Reina y la sierra del Perdón son los dos focos «muy intensamente activos» que centraron ayer los esfuerzos en esta comunidad, donde 13 localidades y casi un millar de vecinos tuvieron que ser desalojados.

Mientras, en Cataluña, donde se han registrado más de 200 focos en los últimos días, la situación mejora y el que era el más preocupante hasta ahora, el incendio de Artesa de Segre (Lérida), fue estabilizado.