Su alma ya es española

Belén Monge Ranz
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Oksana Doloh llegó de Ucrania huyendo del horror de la guerra y, gracias a la acogida de Accem, que le ofreció un lugar donde vivir, clases de español y ayuda para buscar empleo, encontró en Guadalajara una nueva oportunidad

Se cumplen dos años del inicio de la invasión rusa en Ucrania y la guerra sigue - Foto: Javier Pozo /Accem

Llegó a España desde Kiev, la capital de Ucrania, hace dos años, huyendo del horror de guerra. Su país, atacado por Rusia, entraba en conflicto el 24 de febrero de 2022, una guerra que aún continúa. Tras el pánico de los primeros días, Oksana Doloh, farmacéutica de 35 años, decidió abandonar su tierra y a su familia y buscar refugio en España, concretamente en Guadalajara, a 3.587 kilómetros de casa.  

Antes de abandonar su país trabajaba en una empresa clínica de cosmética. Al igual que a miles de ucranianos, tener que dejar atrás su tierra, su familia, amigos y modo de vida, supuso un trauma y un dolor terrible, pero también una esperanza. Hoy ha encontrado en España esa ilusión que había perdido. Aquí se siente bien, más tranquila y viva que en su país, donde reconoce que «la situación sigue estando bastante mal».

Cuando empezó la guerra, el miedo a permanecer en el piso donde vivía sola en Kiev la llevó a marcharse a casa de una amiga en Irpin, cerca de la capital. Poco después se trasladó al oeste de Ucrania, donde reside su padre. Al ver que la situación se iba complicando, decidió aceptar la propuesta de varias familias que marchar a España y emprendió el camino a un país que ya despertaba en ella una gran curiosidad e interés antes de que se iniciara el conflicto. Fueron un cúmulo de razones las que la llevaron a abandonarlo casi todo y en ningún momento se ha arrepentido. «Deje todo en casa y  me vine a España solo con mi bolso y una pequeña mochila con mis títulos y tratamientos», apunta a La Tribuna con nostalgia, pero muy contenta de poder vivir sin miedo. 

Se cumplen dos años del inicio de la invasión rusa en Ucrania y la guerra sigue Se cumplen dos años del inicio de la invasión rusa en Ucrania y la guerra sigue - Foto: Javier Pozo /AccemEl idioma fue el primer handicap a su llegada a Guadalajara. Le resultaba muy difícil comunicarse porque llegó sin saber ni una palabra en español. Sin embargo, actualmente se desenvuelve bastante bien, algo que atribuye, en gran parte, a la buena disposición de la gente de España. «Los españoles me ayudan mucho y cuando digo algo que no es, me corrigen siempre», asiente.

Para Oksana fue de igual modo fundamental el apoyo recibido desde la asociación de ayuda al refugiado y al inmigrante, Accem. Desde que llegó a Guadalajara la incluyeron en sus programas y eso la ha ayudado mucho en el aprendizaje del idioma. «Ahí he estado feliz porque me dieron un lugar donde vivir, comida, y también clases de español». Una etapa que pasó y que  para esta ucraniana representó un soporte vital en su proceso de integración. «Me siento muy bien en España y me gusta mucho su gente. Son muy felices, abiertos y tranquilos. Siempre te ayudan cuando les preguntas, y lo hacen sin enfadarse, con una sonrisa», declara Oksana, reconociendo que, en general, sus paisanos son más serios porque «nuestra vida es diferente a la de aquí», subraya.

Está empleada en un salón de belleza, de manicura. Le agrada el trabajo que realiza y también Guadalajara, aunque su deseo, en un futuro, cuando domine más el idioma, sería poder dedicarse a su profesión. «Tengo que saber más español si quiero pasar los exámenes que necesitaré, pero me gusta España. Me siento bien y mi alma me dice que me tengo que quedar aquí», declara.

Se cumplen dos años del inicio de la invasión rusa en Ucrania y la guerra sigue Se cumplen dos años del inicio de la invasión rusa en Ucrania y la guerra sigue - Foto: Javier Pozo /AccemEso no quiere decir que no eche de menos su país, a su familia y amigos, a quienes solo ha visto en estos dos años por videollamada. No obstante, cuando pueda, volverá a Ucrania para visitarlos porque «una parte de mi vida está ahí, pero aquí ya tengo una nueva parte y estoy muy contenta». 

Bombardeos. Su día a día se centra en el trabajo. Cuando tiene tiempo libre queda con amigos, entre ellos, una compatriota con la que le gusta charlar y pasear. Poco a poco se va encontrando más integrada en España y disfruta mucho también de la gastronomía, particularmente del jamón y las judías verdes también con jamón. Además, «la gente trabaja siempre ocho horas, hay siesta y la costumbre de septiembre en Guadalajara, de correr los toros, bailar y cantar mucho me encanta», relata.

Ahora, en su país todo está muy caro. Y si bien los precios son muy similares a los que hay en España, los sueldos no tienen nada que ver. «Mi papá es pensionista y los pagos del agua, el gas y la luz, los gastos generales, se le han disparado. Es muy difícil vivir porque todo está muy caro», relata. Además, «con los bombardeos falta a menudo el agua, la luz y el calor. No se puede dormir bien porque siempre hay que correr a refugiarse pues es muy peligroso quedarse en casa. Es muy difícil vivir ahora en Ucrania», subraya preocupada por sus familiares y amistades.  

Se cumplen dos años del inicio de la invasión rusa en Ucrania y la guerra sigue Se cumplen dos años del inicio de la invasión rusa en Ucrania y la guerra sigue - Foto: Javier Pozo /AccemTiene un primo que está en la guerra y hace unos meses falleció el marido de otra prima. Irá a su tierra, pero no para quedarse.  

No espera encontrar problemas para permanecer en España porque tiene trabajo y un contrato indefinido en Madrid. Y pese a añorar a la familia, son ellos mismos los que no le insisten en regresar a Ucrania porque quieren que sea feliz. «Echo de menos a mi papá y a mi hermano, a mi sobrino, tíos y amigos, pero mi papá me dice: 'Oksana, tienes que hacer lo que quieras y estar contenta con tu vida'. Siempre han apoyado mis decisiones», asevera. Y si bien en algún momento se planteó regresar a ver a la familia, por ahora la echa atrás el temor a que, por su profesión y pese a que no hay una ley que impida a las mujeres abandonar el país ahora, se le pudieran poner pegas para volver de nuevo a España. «No sé lo que pasaría, pero puede ser peligroso. Creo que es  mejor quedarme en España», declara recalcando que retornará a ver a sus familiares cuando cese el conflicto, aunque no tiene claro cuando será porque ve que la situación sigue siendo complicada. 

Oksana grita fuerte «'Viva Ucrania!». Es su patria y sus paisanos son «gente muy fuerte, que no tiene miedo», pero, a la par, se siente tremendamente agradecida a España por la acogida recibida. Su deseo en este preciso momento es que cese el conflicto de una vez. 

«Hay algunos mayores sin edad para trabajar»

Se cumplen dos años desde la invasión a Ucrania por parte de Rusia y si bien a Guadalajara llegó un significativo número de ucranianos en un primer momento; en la actualidad, tanto en la primera fase de valoración y derivación como en la fase de acogida por parte de la organización Accem, apenas queda rán una veintena, una cifra que se eleva en la tercera y última fase, denominada de autonomía, en la que aún reciben algún tipo de apoyo, pero están independizados. En toda Castilla-La Mancha quedarán actualmente en esta fase unos 190 ucranianos, de ellos, un número significativo en Guadalajara.  

Y si bien apenas están llegado refugiados de Ucrania dos años después del estallido de guerra, desde Accem reconocen que se están encontrando con un problema importante que es que «en su momento llegó mucha gente mayor que ni han cotizado ni tienen donde ir y que tampoco tienen edad para trabajar». Por ello, desde esta entidad de ayuda al refugiado se está trabajando con el Gobierno de Castilla-La Mancha para tratar de buscarles una alternativa. «Es una situación complicada a la que hay que buscar una solución, señala el presidente de la organización en la región, Braulio Carlés, a La Tribuna.

El aumento de necesidades  obligó a Accem en la región a incrementar el número de plazas de acogida. Actualmente, casi un millar. En el caso de Guadalajara, desde la primera fase se está atendiendo a senegaleses, colombianos, peruanos y venezolanos y también están llegando rusos.