Un calendario incierto

E. Rodríguez de la Rubia (EFE)
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Una vez constituidas las Cortes se abre un plazo de cinco días para que los partidos formen grupo, paso previo a las consultas de Felipe VI

Fachada del Congreso de los Diputados. - Foto: Europa Press

Ahora que ha quedado despejada la incógnita de quién presidiría el Congreso, así como el Senado y las Mesas de ambas Cámaras, se abre ahora un calendario político incierto, en el que el Rey tendrá un papel protagonista, ya que tiene la misión constitucional de proponer un candidato a la investidura después de hablar con los portavoces de los partidos.

Una vez constituidas las Cortes y antes de ese debate de investidura, para el que no hay fecha, se abre un plazo de cinco días para que los diferentes grupos políticos pidan formar grupo parlamentario.

El reglamento del Congreso determina que podrán constituirse en grupo los partidos con más de 15 escaños o aquellos que, con un mínimo de cinco, superen el cinco por ciento de los votos en toda España o el 15 en las circunscripciones en las que hayan concurrido.

Con el primer requisito -más de 15 diputados- tienen grupo asegurado en esta nueva legislatura el PP, PSOE, Vox y Sumar, mientras que por el segundo -mínimo de cinco y más del cinco por ciento allí donde se han presentado- EH Bildu y PNV.

El segundo paso en el camino hacia el debate de investidura será el que protagonice Felipe VI con su ronda de consultas con los partidos.

Al Jefe del Estado le corresponde proponer un candidato para que se someta a la sesión de investidura, una vez oídos a los portavoces de las formaciones políticas con representación en el Congreso.

Tradicionalmente, hay partidos que declinan reunirse con el Monarca, como ERC, que anunció que tampoco acudirá en esta ocasión.

Será la décima ronda de consultas de Felipe VI en sus nueve años de reinado, cuando su padre, Juan Carlos I, protagonizó 10 durante los 38 años en los que estuvo en el Trono.

Tanto el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ganador de los comicios, como el presidente del Gobierno en funciones y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, han mostrado su disposición a someterse a la investidura.

Sí es cierto que, a priori, Sánchez tiene más opciones, tras el acuerdo alcanzado con ERC y Junts para la Mesa del Congreso, pacto que debería ampliarse a la investidura.

El nombre que proponga el Soberano se someterá a la sesión de investidura, que prosperará si logra mayoría absoluta. De no alcanzarla, habrá una nueva votación 48 horas después, en la que solo será precisa la mayoría simple.

La fecha de esa votación determinará, a su vez, la fatídica jornada de una hipotética repetición electoral en caso de que ningún candidato lograra ser investido.

Y es que, de celebrarse esa sesión de investidura durante la primera quincena de septiembre, la nueva cita con las urnas coincidiría con las fiestas de Navidad.

La ley es taxativa. De no investirse a ese primer candidato, se abre un plazo de dos meses para elegir presidente del Gobierno y, si nadie lo consigue, se disuelven automáticamente las Cortes y se convocan elecciones generales, que se celebrarán 47 días después.

Fuentes parlamentarias apuntan que para evitar el riesgo de elecciones en Navidad, el debate de investidura debería celebrarse la última semana de agosto o ya dejarlo para la última parte de septiembre.

Así se alejaría el peligro de unos comicios en fechas tan señaladas, una amenaza que ya se contempló en 2016 y obligó a modificar la ley electoral para reducir la campaña electoral de 15 a ocho días.