Una pequeña lindeza de la singular Arquitectura Dorada

Inmaculada López
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Asentada en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra Norte, Arroyo de las Fraguas disfrutó de un rico pasado económico ligado a las actividades de la minería y la alfarería

La Plaza Mayor, presidida por una hermosa fuente, es el corazón de esta localidad serrana. - Foto: Javier Pozo / Archivo

Arroyo de las Fraguas no está considerado un pueblo de la Arquitectura Negra aunque en muchas de sus construcciones está presente la tan característica pizarra. En este pequeño municipio serrano 

se utilizó más la piedra robusta y la teja árabe, por lo que sus construcciones están catalogadas como Arquitectura Dorada. 

Con tan sólo 23 habitantes censados y muy escasos vecinos viviendo de diario, Arroyo de las Fraguas es un ejemplo evidente de cuál es la situación real y actual de despoblamiento de los pequeños pueblos de la provincia. La Plaza Mayor, presidida por una hermosa fuente, es el corazón de la localidad y el lugar donde se concentran las principales dependencias municipales: el Ayuntamiento, el centro social y el consultorio médico. A su vez, esta pequeña ágora divide el pueblo en dos barrios: el de Abajo y el de Arriba. 

Aunque no hay constancia de cuándo se fundó el municipio, sí se sabe que se asentaron pueblos como los celtas en época estival para sacar afloramientos de oro, plata y hierro, la principal riqueza de la zona. De hecho, esa abundancia de minas es lo que dio origen al nombre de la localidad ya que, al menos, existieron dos fraguas para forjar las toneladas de metales extraídos. En la actualidad, tan sólo una se mantiene en pie y es de propiedad municipal. Asimismo, hubo hornos de alfarería de tierras que se han logrado datar. Con el pasado de los años, ambas actividades –minería y alfarería– fueron dando paso a la ganadería, que fue el principal sustento económico de Arroyo de las Fraguas hasta la década de 80, existiendo rebaños de ovejas, vacas, cabras e incluso piaras de cerdos; lo que se combinaba con una agricultura de subsistencia. A pesar del sosiego y la tranquilidad que uno respira cuando camina por Arroyo de las Fraguas, la vida es intensa para los pocos habitantes que allí habitan. 

La pequeña y coqueta Iglesia de la Inmaculada Concepción es el principal monumento religioso de la localidad. No obstante, San Roque es el patrón y el santo en cuyo honor se celebran las únicas fiestas que se mantienen vivas en el pueblo que incluso  llegó a tener vaquillones como todavía se mantienen en algunos pueblos de la zona. 

El antiguo lavadero, restaurado hace unos años, y el viejo horno comunal de pan lucen la típica estética arroyana, convirtiéndose en otros dos puntos de imprescindible visita para todo aquel que tenga el gusto de conocer esta apacible localidad. Todo ello sin olvidar la biodiversidad de los paisajes, la flora y la fauna que habitan en su maravilloso entorno natural. 

Por supuesto, una parada en Arroyo de las Fraguas no sería la misma sin disfrutar del el Hostal Rural Alto Rey, un acogedor establecimiento que ofrece hospedaje y comida casera tradicional de magnífica calidad con la cocina micológica como principal especialidad. Y todo ello en pleno Parque Natural de la Sierra Norte. Sin duda, no se puede pedir más.