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"Ha habido una evidente politización de las víctimas de ETA"

María Albilla (SPC)
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Pepa Bueno imprime el ritmo de un buen reportaje a una historia durísima en la que pone en primer plano el relato íntimo de los hermanos Pino, a quienes ETA arrebató con una bomba la vida que hasta entonces conocían dos niños de 11 y 13 años

"Ha habido una evidente politización de las víctimas de ETA"

La historia de la barbarie de ETA ha dejado 3.000 atentados, 864 muertos y más de 7.000 víctimas. Y es de dos de esas víctimas, José Mari y Víctor Pino Fernández, de las que la periodista Pepa Bueno habla en Vidas arrebatadas. Los huérfanos de ETA, porque todo cambió para ellos el 11 de diciembre de 1987 cuando una bomba en la casa cuartel de Zaragoza mató a sus padres y a su hermana dejándoles a ellos en el más absoluto de los desamparos. Olvidados por las instituciones y por su propia familia, las consecuencias de aquella tragedia todavía hoy condicionan sus días.

¿Cómo es posible que nadie haya ahondado hasta ahora en la historia de las víctimas de ETA, como la de los hermanos Pino Fernández?

¡Cuántas veces me he hecho esa pregunta! Y me ha llevado a una reflexión sobre nuestro propio oficio. Nos cruzamos el planeta en busca de historias apasionantes que merecen ser contadas y resulta que tenemos aquí unas cercanas, potentes y desconocidas.

Hay víctimas que han transformado su dolor en activismo político, por ejemplo, otras que solo han querido contar parte de su historia y muchísimas que han decidido vivir con máxima privacidad. En el caso de los hermanos Pino, quisieron contarla y yo tuve la suerte de estar ahí.

Las cicatrices son las costuras de la memoria, un remate imperfecto que nos sana dañándonos. La forma que el tiempo encuentra de que nunca olvidemos las heridas. Qué versos tan bien elegidos de Piedad Bonet...

Soy muy lectora de poesía, la poesía me ha salvado en muchos momentos de mi vida de muchas cosas. Además, en esta profesión nuestra que el tiempo nos alcanza siempre y acabas haciendo mucha lectura alimencia, la poesía me ha permitido siempre irme a la cama leyendo algo en muy poco tiempo, pero que me abría un mundo. Estos versos de Piedad Bonet me parece que dicen justo lo que esta historia cuenta. 

El atentado contra la casa cuartel tuvo lugar el 11 de diciembre de 1987. Murieron 11 personas, todas ellas menores de 40 años, entre ellas los padres y la hermana de José Mari y Víctor, pero la onda expansiva de aquella bomba de amonal ha tenido efecto hasta casi 40 años después en la vida de los supervivientes. ¿Se ha hablado demasiado poco de las víctimas de ETA que vivieron para contarlo?

He tenido la impresión de que han sido como unos testigos incómodos, por lo menos en el tiempo que a ellos les tocó la ruleta del horror. El país progresaba entonces a pasos agigantados, luchaba por quitarse el estigma de la dictadura... y era como si con los supervivientes se mirara hacia otro lado para huir de ese anacronismo que teníamos en España que era ETA. Lo que dejábamos por el camino eran a esos supervivientes a los que no se prestó atención.

¿Quién iba a pensar que tras el infierno de la dictadura llegaría el infierno de la banda terrorista?

ETA construyó su imagen romántica de que luchaba contra la dictadura y resulta que cuando más ha matado es en democracia. Hubo un tiempo, en los años 80, en el que parecía que las vidas de los militares, gobernadores, policías o guardias civiles no contaran. Parecían parte del paisaje, no nos deteníamos en las tragedias que todas esas vidas perdidas dejaban a su alrededor. Fue en los 90 cuando ya se dio el vuelco.

Hay documentadas 591 muertes de todas las violencias terroristas desde que muere Franco hasta que gana el PSOE las elecciones de 1982. ¡Es una barbaridad!

La necesidad de enterrar la guerra civil en este país nos ha hecho olvidar que la transición no fue fácil y que estuvo sometida a la violencia de ETA y también a la de la extrema derecha y el colofón fue la violencia del Estado con el GAL. Ahora nos acordamos de La Movida, de los hijos de los obreros llegando a la Universidad... pero no fue fácil.

¿Se ha podido hacer más por cuidar a las víctimas de ETA? No digo que hagamos una lectura de aquella situación con la mirada actual, pero han pasado 34 años desde que los Pino se quedaron huérfanos…

Visto desde hoy es imposible entenderlo. ¿Cómo es posible que dos menores de 11 y 13 años no tuvieran una vigilancia institucionalizada, cómo no podía haber tratamiento psicológico automático y específico para ellos, cómo es posible que nadie les parara y esos dos hermanos acabaran entrando en la Guardia Civil... A José Mari no le reconocieron el estrés postraumático hasta bien entrado el año 2000...

¿Se les ha dado luego el sitio que merecían?

Ha habido una instrumentalización política evidente, quien niegue eso, niega la realidad. Ahora, desde luego han cambiado las cosas. La ley Aznar del 98 es la primera que se ocupa de las víctimas y la primera ley integral  que les atiende en todos los aspectos es de Zapatero de 2011. Ha habido que esperar demasiado. 

En el caso de estos hermanos, al abandono institucional se sumó el familiar. Tremendo...

No he querido entrar mucho ahí porque sus abuelos han muerto y porque no me puedo poner en la piel de esas dos personas mayores a las que les matan a la hija, al yerno y a una nieta y les dejan de la noche a la mañana dos adolescentes traumatizados a su cargo... Para José Mari y Víctor esa sensación de abandono fue una hecatombe. Les determinó la vida a los dos, pero en aquel momento, sobre todo, a Víctor.

Incluso con el tiempo se dejaron de ver ellos, ¿qué pasó?

Se acabaron perdiendo el uno al otro durante muchos años... Estuvieron varios años sin verse y lo más llamativo  es que ni siquiera supieron precisarme cuántos años duró esa separación. Estaban tan acostumbrados a las pérdidas que se perdieron el uno al otro sin preguntas y sin reproches. Al final el pequeño fue a buscar a su hermano mayor. 

¿Cree que han podido perdonar?

Quieren que los terroristas paguen, por supuesto, pero no han incubado el rencor que envenena la vida y esto es muy importante.