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Adiós a los clichés de la vejez

S. G. Herráez (EFE)
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Antonio Resines y Miguel Rellán encarnan en 'Sentimos las molestias' a dos septuagenarios que luchan por demostrar que todavía siguen encajando en un mundo velozmente joven

Resines (d) interpreta al aclamado director de orquesta Rafael Müller, mientras que Rellán es Rafael Jiménez, una vieja gloria del rock que se resiste a colgar la guitarra. - Foto: Tamara Arranz / Movistar+

Juan Cavestany y Álvaro Fernández-Armero rompen estereotipos y se burlan de la vejez en Sentimos las molestias, una serie con Antonio Resines y Miguel Rellán, que interpretan a dos amigos septuagenarios dedicados a la música, cuyo rodaje acaba de finalizar en Madrid.

Los creadores reconocen que la ficción nace de la «observación de casos cercanos» y de darse cuenta de que «hay una tercera edad con una salud mental y física increíble».

«Merecía la pena hablar de esta nueva generación que llega a esta edad con tatuajes y que no tiene nada que ver con la idea estereotipada que tenemos del abuelo, con su bastón, en el parque», señala Fernández-Armero en un descanso del rodaje en un lujoso chalet de Aravaca, donde se ubica la casa de uno de los protagonistas.

Porque la gente mayor ahora «puede trabajar, tener relaciones sentimentales, sexuales y de todo tipo». «Y la pregunta es si la sociedad ha hecho realmente un hueco a esta nueva generación», resalta.

Sentimos las molestias, cuyo estreno está previsto para el próximo año de la mano de Movistar+, sigue la historia de una pareja de amigos de toda la vida que ahora son septuagenarios. Por un lado, Rafael Müller (Resines), un aclamado director de orquesta casado con Gloria (Fiorella Faltoyano) aunque enamorado en secreto de la primera violonchelista de su orquesta (Melina Matthews). Y por otro, Rafael Jiménez (Rellán), una vieja gloria del rock que se resiste a colgar la guitarra, y que ahora, con hija, nieta y bisnieta, no tiene dónde caerse muerto porque le van a desahuciar y apenas sobrevive de las rentas.

Ambos tendrán que luchar por seguir encajando en un mundo velozmente joven que insiste en retirarles del tablero de juego, a pesar de que ellos se sienten todavía en plenas facultades.

«Está muy bien que se hagan estas historias. Debería haber más papeles para mayores y series que trataran sobre ellos, hay muchas de jóvenes», afirma Resines, que considera que «hay una serie de carencias» en el mundo de la interpretación y «la gente mayor está un poco apartada». «El conocimiento es un plus y en mi caso es evidente. Somos mucho mejores actores ahora que hace años», afirma.

Opinión que respalda Faltoyano, que en su vida privada también es una mujer activa. «Parece que cuando llegas a una cierta edad, además de tener pocos papeles, los que hay son de madre o abuela de... La gente mayor de ahora también es activa y puede ser protagonista de la historia, y esto es lo que me gusta de la serie», asegura.

Una mezcla de drama y comedia al estilo de películas como El exótico hotel Marigold y de series como Grace y Frankie o la reciente El método Kominsky. A Cavestany le gustaría que este esquema se fuera «normalizando» y se «abriera el abanico a personajes protagonistas maduros».

Justo antes del confinamiento de 2020, los creadores y los protagonistas pudieron reunirse y empezar a encauzar la historia. «La hemos escrito para ellos y la idea es que nos contaran sus experiencias vitales, pero al final siempre acabábamos hablando de otras cosas», reconoce Fernández-Armero, quien espera que haya una segunda temporada para colar más vivencias de los protagonistas en los guiones.