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Los 'tories' se rebelan contra Johnson por el pasaporte COVID

Guillermo Ximenis (EFE)
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Hasta 96 diputados conservadores votan en contra de su propio Gobierno, cuyas nuevas medidas contra la pandemia salen adelante tras lograr el apoyo de los laboristas

Los 'tories' se rebelan contra Johnson por el pasaporte COVID - Foto: POOL

La imposición de un certificado COVID para discotecas y eventos multitudinarios le ha costado al primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, la mayor rebelión interna en el Parlamento desde que llegó al poder, ante el rechazo que provoca esa medida en el ala dura de los tories.

Hasta 96 diputados conservadores votaron hoy en contra de su propio Gobierno, que cuenta con una mayoría de 79 escaños y habría perdido si no hubiera contado con el apoyo puntual de la oposición laborista: la Cámara de los Comunes dio luz verde a la medida por 369 votos frente a 126.

También generó controversia la obligación de que el personal sanitario esté vacunado contra la COVID a partir del próximo año -61 conservadores lo rechazaron- y la reimposición de las mascarillas en interiores -38 tories estuvieron en contra-, aunque ambas medidas fueron también aprobadas.

El ministro británico de Sanidad, Sajid Jaivid, defendió que esos planes son necesarios para evitar la saturación de los hospitales ante la rápida expansión de la variante ómicron, mientras que el diputado conservador Mark Harper, uno de los cabecillas de la revuelta, acusó al Ejecutivo de haber entrado sin necesidad en un "modo de pánico y emergencia".

La cifra de contagios diarios publicada hoy en el Reino Unido llegó a los 59.610, si bien las autoridades sanitarias estiman que la cantidad real de infecciones diarias puede haber alcanzado las 200.000.

 

Pérdida de confianza

Antes de las votaciones de esta tarde, Johnson convocó a los diputados de su grupo parlamentario para tratar de calmar los ánimos y apagar la rebelión. Aún así, la oposición desde sus propias filas resultó aún mayor de lo que se había anticipado.

El rechazo de una parte de los conservadores a las últimas restricciones contra la pandemia se suma a un creciente descontento interno con la gestión del conservador Johnson.

Las filtraciones sobre diversas celebraciones navideñas en Downing Street en diciembre de 2020, cuando pesaban sobre los británicos estrictas medidas sociales para evitar contagios, han pasado factura a la imagen del primer ministro, que ha caído nueve puntos por detrás de los laboristas en las encuestas.

El desencanto con Johnson ha revivido el fantasma de una eventual moción de confianza contra él como jefe del Partido Conservador, que se celebraría si al menos 54 de sus diputados lo piden por escrito (el 15 % de los 361 parlamentarios tories).

El diputado Geoffrey Clifton-Brown aseguró tras la votación de hoy que ese escenario "está escrito" si el jefe de Gobierno no "cambia su estrategia" el próximo año.

 

Planes a largo plazo

Harper argumentó en los Comunes que el Reino Unido se enfrentará en el futuro a diversas variantes del coronavirus. "Esta es la primera gran prueba sobre cómo afrontamos la llegada de una variante preocupante en una población muy bien vacunada", dijo el parlamentario, que consideró que el Ejecutivo de Johnson "no lo está haciendo demasiado bien".

"Enviemos un mensaje claro al Gobierno: hay una manera mejor de hacer esto", dijo Harper, que animó a sus compañeros de bancada a oponerse, en particular, a la imposición del pasaporte COVID.

La también conservadora Anne Marie Morris sostuvo por su parte que las mascarillas y el certificado COVID "harán más daño que bien a la sociedad", dado que en su opinión contribuyen a "generar miedo" e "incrementan los problemas de salud mental".

El titular de Sanidad consideró en cambio que las medidas son "proporcionadas" ante la amenaza de la nueva variante.

"Todavía no contamos con una imagen completa sobre la severidad de la ómicron, pero incluso si su gravedad fuera significativamente menor (respecto a la delta), su mayor transmisibilidad significa que continúa amenazando con saturar el sistema sanitario", advirtió.

"Los científicos nunca habían visto una variante de la COVID-19 capaz de extenderse tan rápidamente", dijo Javid, que anunció durante el debate parlamentario que se eliminarán a partir de mañana las restricciones especiales de viaje que se habían impuesto en las últimas semanas a once países africanos.

Ante la rápida transmisión comunitaria de la ómicron en el Reino Unido, esas restricciones han dejado de ser eficaces para frenar su llegada desde el extranjero, argumentó el ministro. Se mantendrá, sin embargo, la obligación de someterse a test de COVID-19 antes y después de viajar a Inglaterra para todos los viajeros.