scorecardresearch

El dinosaurio 'cojo' de Las Hoyas mediría seis metros

Jonatan López
-

La directora del yacimiento confirma que las huellas del terópodo, halladas durante la campaña de excavaciones de este verano, son de un tamaño superior a las del 'concavenator corcovatus'

El dinosaurio ‘cojo’ de Las Hoyas mediría seis metros

La noticia saltó a mediados de julio, días después de que paleontólogos y estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) iniciaran la campaña de verano de excavaciones en Las Hoyas (Cuenca). En pocos días se había descubierto, en una de las capas sobre las que se trabajaba, las huellas de un dinosaurio de gran tamaño cuyas dimensiones eran extraordinarias. Los primeros indicios apuntaron que se trataba de un terópodo –dinosaurio bípedo de garras afiladas en sus patas–, posiblemente carnívoro, que padecía una «ligerísima cojera». 

A escasos cinco kilómetros del lugar, en Buenache de la Sierra, otro investigador de la UAM localizó el fósil de un animal, también del Cretácico Inferior, de grandes dimensiones. La noticia corrió como la pólvora y en pocos días se hizo eco la prensa especializada. Ambos hallazgos podrían estar relacionados por su proximidad, pero lo cierto es que la Serranía conquense vuelve a dar evidencias de su importancia para la comunidad paleontológica mundial y el enorme potencial que tiene a la hora de seguir arrojando luz de este periodo geológico que se produjo hace más de 100 millones de años. 

Ángela Delgado Buscalioni, directora de las excavaciones de Las Hoyas (La Cierva), cuenta las primeras impresiones del hallazgo. El dinosaurio «tendría dos metros de alzada, hasta la cadera, y podría tener entre cinco y seis metros de largo. Este es un dato que no teníamos», dice la paleontóloga, que añade que «nos faltan los huesos, pero tenemos la evidencia de las huellas. Es un bicho grande que está caminando por una zona con poca agua, pisa en los tapetes microbianos y deja su huella perfectamente dibujada y, precisamente, en un momento de la estación en el que esos tapetes están deconstruyéndose».

El dinosaurio en cuestión, al que «le falta un dedito, el segundo de la pata izquierda y caminaba con la pata agarrotada», plantea numerosas incógnitas, según Delgado. «Primero, qué hace ese bicharraco ahí y quién es. Eso nos parece interesantísimo». Además, «en las prospecciones que hemos estado haciendo en otras zonas, hemos encontrado evidencias de huesos grandes en ese área de Buenache. La cosa se pone emocionante. ¿Hallaremos ese dinosaurio grande que necesitamos encontrar?», se cuestiona.

En ese momento del Cretácico, Buenache «es una microcubeta» y Las Hoyas «es otra, y entre las dos pudo haber una conexión o haberse interconectado temporalmente cuando se diesen lluvias. Eso no lo sabemos todavía, pero no hay mucha distancia».

¿Qué indicios tienen los paleontólogos para creer que el gran terópodo podía ser carnívoro? «La forma del pie bueno, el derecho, que es alargado, con dedos muy puntiagudos, con uñas que acaban claramente y, además, hay marcas en el sedimento de un arrastre de uña. La pregunta tiene sentido», prosigue, «porque cuando lo hemos comparado con las huellas que hay de dinosaurios bípedos, terópodos y ornitópodos, éste se acerca más a los carnívoros que a los herbívoros», explica Delgado.

Lo cierto es que las medidas del terópodo ‘cojo’ son mayores que las del concavenator corcovatus, coloquialmente Pepito, puesto que «la patita del concavenator es la mitad del tamaño de la huella, con lo cual es mucho más grande, pero no coinciden las proporciones. De ornithomimus o de pelecanimimus, tampoco». 

expectativas. La paleontóloga afirma que, aunque quedan preguntas sobre la mesa por resolver, «se está afinando mucho» y «todavía hay material fósil que estudiar y eso nos va a poner, a corto plazo, a publicar cosas muy relevantes».

De hecho, afirma la directora, la campaña de este año «es muy interesante», ya que, además de registrar fósiles vegetales, microfósiles o esquirlas, han aparecido las huellas de un cocodrilo encima de la capa del dinosaurio ‘cojo’. «Esas huellas van a ser igual de destacadas», manifiesta la paleontóloga.