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Un fenómeno inoxidable de la televisión

David Villafranca (EFE)
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Más de 15 años después de su estreno, las excéntricas y alocadas tramas de 'The Office' han vivido una resurrección en 2020, cuando se convirtió en la serie más vista en 'streaming' en Estados Unidos

Un fenómeno inoxidable de la televisión

Han pasado ya más de 15 años de su estreno, pero el fenómeno de The Office no se ha oxidado en absoluto, ya que en 2020 fue la serie en streaming más vista en EEUU. Ahora, las surrealistas andanzas de Steve Carell y compañía llegan a Peacock, después de su segunda y exitosa vida en Netflix. «Es una locura. Es una locura no solo que todavía siga ahí, sino que continúe siendo muy popular», admite Óscar Núñez, uno de los actores del coral y fabuloso reparto.

Ni Friends, ni Los Simpsons. La serie más popular en streaming en Estados Unidos en 2020 fue The Office, con 57.100 millones de minutos vistos en total en los últimos 12 meses, según la consultora Nielsen. El alcance de la espléndida resurrección de la serie en el mundo digital se aprecia mejor al considerar que Anatomía de Grey, la segunda en esa clasificación, se quedó a una gran distancia, al lograr 39.400 millones de minutos.

Con este dato en mente se entiende que Peacock, el nuevo servicio de streaming de NBCUniversal, tirara la casa por la ventana para recuperar el 1 de enero de Netflix esta comedia que originalmente se había emitido en la cadena NBC. ¿El precio para Peacock por quedarse con The Office durante cinco años en EEUU? 500 millones de dólares.

Con Carell al frente y con Greg Daniels como cerebro creativo, la serie triunfó en su emisión original al retratar el ridículo, disfuncional y absurdo día a día de una empresa papelera de Scranton (Pensilvania) utilizando un estilo de falso documental (mockumentary).

La producción lanzó en su día las carreras de John Krasinski, Jenna Fischer, Rainn Wilson, Ed Helms, Mindy Kaling o Ellie Kemper, pero nadie esperaba que muchos años después siguiera arrasando y logrando nuevos públicos. Una muestra de ello es la cantante Billie Eilish, una absoluta fan de una comedia que se estrenó cuando ella solo tenía cuatro años.

Es imposible explicar su asombroso y duradero éxito sin aludir a su tremenda popularidad en Netflix en los últimos años, aunque Óscar Núñez, que en The Office daba vida al contable hispano y homosexual Óscar Martínez, apunta a otras razones que no solo tienen que ver con el streaming.

«Es el tipo de serie que lleva a la gente de cuando eran niños a convertirse en adultos», indica. «Es una de esas series que le hace sentir como un adulto a un niño de 12 años. La familia completa se ríe de lo mismo. Los hijos se ríen de los mismos chistes que los padres: ‘Oh, somos casi lo mismo...’ Incluso pueden sentir que han pillado un chiste mejor que sus padres. Pasas de La patrulla canina a convertirte en un adulto porque es una serie provocativa, pero no tanto: es bastante inocente, aunque sea provocativa», desarrolla el intérprete.

El mejor jefe del mundo

Desde el comienzo de la serie con su boba taza que aseguraba que era «el mejor jefe del mundo», el personaje de Michael Scott, tan irritante como inolvidable, fue una de las señas de identidad de la ficción gracias a un soberbio trabajo de Steve Carell.

Los Globos de Oro le premiaron como mejor actor de una comedia por The Office, pero, inexplicablemente, los Emmy nunca reconocieron con una estatuilla a una de las mejores actuaciones cómicas de la televisión estadounidense contemporánea.

«A él se lo he dicho y se pone como avergonzado en plan: ‘Lo que tú digas...’. Pero para mí fue como que pudimos trabajar con Peter Sellers», reflexiona Núñez. «Él es muy, muy divertido, nadie es más divertido que Steve, pero también es un muy buen actor. Nosotros sabíamos eso antes de que nadie más lo supiera. Luego fue a hacer Foxcatcher (2014) y esas películas dramáticas y la gente decía como ‘Oh, puede actuar’. Y nosotros eso ya lo sabíamos», añadie.

Con nueve temporadas que terminaron en 2013 (Carell se despidió en la séptima), The Office dejó numerosos momentos para el recuerdo entre las constantes bromas de Jim (Krasinski), las obsesiones y extravagancias de Dwight (Wilson) o la serenidad en medio de la locura de Pam (Fischer).

Todos estos chistes se han colado ahora en las redes sociales con numerosos memes, mientras que el canal oficial en YouTube de acumula 2,2 millones de suscriptores, pero cuando se presentó en 2005 esta adaptación de la serie homónima británica parecía una apuesta de lo más arriesgada y que tenía el fracaso pisándole los talones.

De nuevo, para Núñez la clave estuvo en Carell. «Eligieron al reparto antes que al protagonista. Todavía buscaban al protagonista», señala. «Y recuerdo que vi la serie inglesa, la de Ricky Gervais, y pensé: ‘Ricky es tan divertido que aquí tiene que ser alguien igual de bueno como protagonista’. Y yo sabía que Steve podía hacerlo», finaliza.