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La encrucijada naranja

C.S.Rubio
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Ciudadanos vive estos días uno de sus peores momentos, también en el ámbito regional. La salida de Alejandro Ruiz de las Cortes de Castilla-La Mancha ha destapado sus desavenencias con la dirección nacional

La encrucijada naranja - Foto: Javier Pozo

Ciudadanos no está en su mejor momento, ni en el ámbito nacional ni, tampoco, en Castilla-La Mancha. Las elecciones catalanas primero, y el intento de moción de censura fallida de Murcia después, han hecho temblar los cimientos de la formación naranja y, para más inri, han puesto en escena a un actor inesperado: la convocatoria de elecciones anticipadas en Madrid, donde los de Arrimadas se juegan su supervivencia como partido estatal.

A este compleja situación nacional, Castilla-La Mancha  suma la renuncia de dos de los cuatro diputados autonómicos ‘naranjas’ en las Cortes, Alejandro Ruiz y Úrsula López, con tan solo siete días de diferencia. Y si bien los motivos de este abandono a mitad de partido son diferentes, ya que Ruiz se va por diferencias con la dirección nacional -«Inés nos mintió», aseguraba hace justo una semana en estas mismas páginas-, y López lo hace por motivos de salud en el ámbito familiar,  desde Ciudadanos se reconoce que llegan en un momento difícil para la formación.

El diputado regional por Toledo, David Muñoz, habla claro: la situación  hoy  «no es la mejor», «nunca ha sido fácil», pero este puede que sea «el momento más difícil desde que estoy en Ciudadanos». Pero aunque reconoce que ha habido errores, «se han tomado decisiones que no han sido las correctas, y no solo en Murcia», niega la mayor, que pasa por culpar a la actual dirección nacional de todos los males del partido y del amago de  crisis interna en Castilla-La Mancha.  

«Inés se ha encontrado con una situación difícil, es como cuando te sacan en un partido perdiendo tres a cero», advierte Muñoz. Y en el terreno netamente regional, insiste en que el equipo funciona y que no  hay vetos de ningún tipo, ni a personas ni a iniciativas. «La estrategia de comunicación en un momento dado puede implicar potenciar más a unos perfiles que a otros y esto te puede gustar más o menos, pero esto no significa vetar» señala, en alusión directa a las explicaciones dadas por su excompañero de escaño Alejandro Ruiz tras dejar su escaño en las Cortes. 

Haya o no haya habido ordenes internas de ‘silenciar’ a determinados perfiles, Pablo Sarrión, señalado por Ruiz como uno de los principales responsables de esta crisis dentro del partido en el ámbito regional, habría abandonado también hace unas semanas la dirección de comunicación de la formación naranja en Castilla-La Mancha,  que no Ciudadadanos, ya que sigue muy vinculado a la dirección nacional y a su exnúmero tres, Carlos Cuadrado, según confirma el propio Ruiz a La Tribuna.

Lo cierto es que, siguiendo con el símil futbolístico, aún queda partido por jugar. En el caso concreto de Castilla-La Mancha, dos años hasta las próximas elecciones locales y autonómicas. Los diferentes responsables ‘naranjas’ consultados por este diario repiten como una suerte de mantra la necesidad de un partido político de centro y liberal como Ciudadanos. O lo que es lo mismo, la idea de Ciudadanos como «una opción frente al extremismo». David Muñoz pone la foto fija a este mensaje: los altercados del pasado jueves en Vallecas entre militantes de Vox y Podemos. 

El objetivo no es otro que recuperar al votante perdido, de «volver a ilusionarle con un proyecto de país», especialmente a los que optaron en las generales  2019 por la abstención, explica el diputado autonómico.  

En el horizonte está el cambio previsto en Ciudad Real capital (Ciudadanos toma en unos meses la Alcaldía tras dos años de gobierno socialista) y el seguir haciendo visible el trabajo en las Cortes de Castilla-La Mancha, donde los ‘naranjas’ cuentan hoy con cuatro escaños y presumen de «hacer política útil», propiciando acuerdos como el firmado el pasado junio con el Gobierno regional para la Reconstrucción de Castilla-La Mancha, y que ya ha dado frutos como la ley de reserva estratégica de material sanitario o la conocida de Ley SUMA, de simplificación de los trámites urbanísticos, muy valorada por el sector. 

La exdiptutada nacional y exportavoz del partido, Orlena de Miguel, hoy fuera de la organización, no comparte esta visión optimista de sus otrora compañeros. «El partido está destruido» y lo lleva, según afirma, mucho tiempo. «A los seis meses de las elecciones autonómicas, ya se hablaba de que Ciudadanos desaparecía de las Cortes».

Pese a las diferencias públicas que enfrentaron a De Miguel y Alejandro Ruiz tiempo atrás, ambos coinciden ahora en el análisis de los problemas del que fuera su partido. «Falta coherencia, no puedes predicar democracia y luego no tener democracia interna», denuncia la exdirigente naranja. Algo que, según afirma, está provocando «la fuga en masa» de afilados. Según sus cálculos, en la provincia de Guadalajara «no quedarían ni un cuarto» de los que había hace dos años.

Es por ello que se muestra sorprendida por las críticas de Ruiz a la dirección nacional. «Inés era su opción», «si votas absolutismo, no te quejes luego de tener luego un rey absoluto», sentencia. 

¿Está perdiendo afiliados el partido en Castilla-La Mancha? Lo que se apunta desde la formación naranja es que esto no es así. El portavoz ‘naranja’ en la Diputación de Toledo, Julio Comendador, insiste en que las bases están dispuestas «a tirar hacia delante». En el caso concreto de su provincia, los coordinadores locales «han dado un paso al frente» porque entienden que «se está trabajando bien», más allá de las turbulencias nacionales que los hace, a su pesar, «protagonistas» de todas las conversiones. 

Con todo, la principal espada de Damocles que se cierne  sobre la cabeza de Ciudadanos en la región pasa por el ascenso exponencial de Vox en todas las encuestas y que ya atisbó en las generales de 2019. Máxime si se tiene en cuenta que la actual ley electoral deja escaso margen a la presencia de más de tres grupos parlamentarios en las Cortes autonómicas. Se verá.