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El campo de maniobras del Cuerpo de Ingenieros

Plácido Ballesteros
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Libros con Historia: Guadalajara en 'La Ilustración Española y Americana'

El campo de maniobras del Cuerpo de Ingenieros

El simulacro del combate, cuyo escenario fue dibujado con muchísimo detalle para incluirlo en un grabado a doble página publicado junto a la reseña del acontecimiento, tuvo lugar en un amplio espacio de terreno que se extiende por ambas márgenes del río Henares. Situado aguas abajo del puente medieval que da acceso a la ciudad, en la ribera derecha del río (la parte superior del grabado) llegaba hasta las lomas que ascendían hasta el casco urbano, que se intuye en el horizonte; mientras que por la de la izquierda estaba limitado por la antigua carretera Nacional de Madrid a Francia y por la vía del ferrocarril.

Fue un espacio cuya fisonomía fue cambiando mucho con el paso de las décadas desde la instalación de la Academia de Ingenieros en Guadalajara en 1834. Año tras año fue transformándose desde un paraje de ribera natural, en el que los primeros ejercicios militares se limitaban a realizar algunas trincheras, vadear la corriente o tender algunos puentes de tablones y cuerdas sobre el Henares, hasta convertirse en un verdadero polígono de maniobras militares con importantes infraestructuras como almacenes y hangares. 

Aquel proceso (aún no estudiado por los historiadores de la época Contemporánea de nuestra ciudad) se puede seguir en las distintas Memorias que año tras año tenían que elaborar los sucesivos directores de la Escuela práctica del Cuerpo de Ingenieros para dejar constancia de los trabajos y ejercicios realizados en cada campaña. Alguna de las cuales fueron dadas a la imprenta y que han llegado hasta nosotros.

Entre todas ellas, citaremos, sólo a título de ejemplo, la elaborada por el coronel Juan Campuzano, director de la Escuela en el año 1854, cuya portada publicamos como ilustración, que fue dada a la luz por la Imprenta del Memorial de Ingenieros a finales de dicho año.

En sus páginas se nos informa como las fuerzas que habían participado en las maniobras realizadas en dicha campaña habían realizado los siguientes trabajos en el campo de prácticas: 

- Construcción de materiales de revestimiento para las paredes de diferentes construcciones.

 - Una cabeza de puente construida en la ribera del Henares por los alumnos de la Escuela de puentes.

 - Numerosas trincheras y minas de diferentes modelos, excavadas por los alumnos de la Escuela de zapas y de la Escuela de minas, respectivamente.

- Hornos y cocinas de campaña en diferentes parajes del campo de entrenamiento.

- Confección de plataformas para la instalación de piezas de artillería. Etc.

Aunque si bien es cierto que algunas de estas infraestructuras eran posteriormente destruidas en el transcurso de las maniobras, otras se iban incorporando como dotación permanente de las instalaciones.

Por último, nos queda hablar del grabado que ofrecemos hoy. Creo que con este bellísimo y detallado dibujo del simulacro de combate realizado en el campo de maniobras del Henares en el año 1880, su autor, el pintor e ilustrador Domingo Muñoz Cuesta (1850-1935), merece ser incorporados a la nómina de artistas relacionados con nuestra provincia.

Con antecedentes militares en su familia, Domingo Muñoz eligió el camino de las Artes, formándose en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Empezó a ser conocido por el gran público tras ganar el primer premio de dibujo convocado por La Ilustración Española y Americana en 1876. Tras ello empezó a publicar sus dibujos en la propia revista madrileña y en La Ilustración Militar. También es autor de numerosísimas caricaturas aparecidas en Mundo Cómico.

Contrajo matrimonio con la también pintora María Luisa de la Riva y Callol (1859-1926), natural de Zaragoza; con la que en 1882 se instaló en Roma, donde su prestigio le hizo tener una clientela internacional. Dos años más tarde se trasladaron a Paris, donde vivieron varios años.

Participó en diferentes Concursos y Exposiciones, entre las que podemos destacar la Nacional de Bellas Artes de 1901, en la que obtuvo la segunda medalla por su obra La amiga; un óleo sobre lienzo conservado en el Museo del Prado.

De regreso en España, trabajó hasta su jubilación, en 1923, como funcionario del Ministerio de Instrucción Pública. Tras la muerte de su esposa en 1926 tuvo que vivir en la Residencia de Escritores y Artistas del Instituto Cervantes, institución de carácter benéfico que acogía a artistas sin recursos. Murió en 1935.