María Antonia Velasco

María Antonia Velasco


Jamón, culturas y parafernalias

02/05/2021

Hay un desbarajuste semántico que responde pelo a pelo con el desbarajuste real. El lenguaje es como una cuadrícula que cayera sobre el continuo existencial, dividiéndolo. Hoy se habla mucho de vacunas, pero vayamos hacia atrás a fin de lograr una buena foto de este gran tema, pues gracias al lenguaje podemos distinguir una espada de una lenteja y una flor de un gato. El lenguaje —la posibilidad de emitir sonidos que tienen significado— es una de las mejores cosas que nos suceden a los humanos–.
La lengua de cada nación ha prestado innumerables servicios a los hablantes y no quiero dejar pasar un suceso que ocurrió en Las Cruzadas (ahora que estoy a vueltas con ellas, en recuerdo a mi querido Manu Leguineche que me dejó a Saladino en herencia…) Quiero decir que nuestro plan de trabajo conjunto abarcaba la primera y tercera Cruzadas y ahora me ha dejado sola con dos de los mejores protagonistas de aquella gesta, que fueron Saladino y Ricardo Corazón de León.
Traigo esto a cuenta de que los cruzados no tenían un lenguaje común y por ello estaban más perdidos que los autóctonos, que se entendían entre ellos a las mil maravillas. Y eso, que parece un minúsculo detalle, estuvo en el origen de la pérdida de Jerusalén.
Ahora, con esto de la pandemia ha vuelto el desentendimiento a las tertulias. Como hay interpretaciones variadas para los mismos conceptos, en el decir y en el oír, lo que se quiere decir de los trombos, las posibilidades de usar otro tipo de vacuna cuando llegue la segunda dosis si al individuo le pusieron primero la de AstraZeneca. 
Toda esta intimidad se va incorporando a las tertulias de las terrazas, que es sólo el espacio que se puede ocupar sin fastidio para los demás. Se trata de no desesperarnos unos a otros con el dicharacheo general, el bla bla monótono y tópico de esta edad casi medieval que nos está tocando vivir (las pandemias son todas medievales). Uno habla de lo suyo y los demás escuchan como si se estuviera en la escuela. Los aplicados alumnos repiten mecánicamente y no sorprende nada escuchar de boca del butanero lo de «segunda dosis» y «saturación de enfermos en las UCIS» etc.
Luego llegamos al lenguaje de los Juzgados. El Presidente del Sindicato Médico Andaluz (SMA), presentó ayer una querella judicial por coacciones contra el Gerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS), Ignacio Moreno, como respuesta a los expedientes abiertos a cuarenta médicos andaluces por presunto incumplimiento de los servicios mínimos.
Ya empezamos a parecernos a nosotros mismos en el siglo de las Cruzadas. Pero lo peor no es la pandemia, lo peor es el expediente tan utilizado de «la cultura del vino, del niño, del género, del ocio…». Esta mañana me he quejado al carnicero de un horrendo jamón york que me sirvió anteayer en un despiste mío y en un momento de melancolía suyo. El buen hombre me ha dicho: «Verá Usted que esto ya no es lo que era.  Antes  cogía el fabricante el jamón y lo cocía y yo lo despachaba y santas pascuas». Ahora con lo del coronavirus, no nos llegamos a entender. «Hay mucha más parafernalia…». ¡Qué razón tiene!