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El arte de emprender

Inmaculada López Martínez
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'La Calcografía' es el taller de grabado y la galería de arte que Matilde Gómez abrió en plena pandemia en la pequeña pedanía de Santamera; una ilusionante y valiente iniciativa de emprendimiento en el entorno rural más despoblado

El arte de emprender

En Santamera no hay tiendas, el colegio cerró hace mucho tiempo y la cobertura de telefonía móvil es nefasta. Además, tan sólo viven diez personas durante todo el año. Se trata, sin duda, del más vivo retrato de la España vaciada. Sin embargo, nada de esto, ni siquiera la pandemia, amedrentó a Matilde Gómez Osuna a la hora de poner en marcha un bonito proyecto de emprendimiento rural único en la provincia. 

La Calcografía es el nombre del taller de grabado y la galería que esta pionera abrió en noviembre de 2020 para desarrollar su actividad profesional vinculada al mundo de las artes plásticas. «La Calcografía estuvo funcionando durante tres años en Salamanca, pero me harté de la vida en la ciudad y decidí apostar por el pueblo», relata. Santamera no fue una elección casual. Matilde se enamoró hace 31 años de esta bella pedanía de Riofrío de Llano que convirtió en su segunda residencia tras comprar una casa junto a su hermana. «Veníamos a Santamera a pasar fines de semana y vacaciones y pensé que sería el mejor destino para trasladar mi negocio», explica. 

El apoyo del Ayuntamiento de Riofrío de Llano fue fundamental para hacer realidad esta iniciativa, ya que cedió a Matilde la primera planta del edificio de las antiguas escuelas de Santamera. Allí llevó a cabo una completa rehabilitación que también contó con una subvención de más de 40.000 euros de fondos europeos Leader a través del grupo de desarrollo local ADELSierra Norte. 

El arte de emprender El arte de emprender La Calcografía abrió sus puertas el 21 de noviembre de 2020, es decir, en un momento muy complicado por la crisis del Covid-19. «El balance que puedo hacer no es real porque, sobre todo al principio, hubo muchas restricciones de movilidad, muchos restaurantes y hoteles de la zona estaban cerrados o funcionando a medio gas y la gente que quería venir no tenía donde alojarse, aparte de que había mucho miedo... Todo ha ido más lento de lo que esperaba», reconoce Matilde. Sin embargo esta emprendedora rural asegura «no arrepentirse» de la decisión tomada. «A mí ya nadie me saca de Santamera. Mi futuro está aquí», sentencia.

Poco a poco y paso a paso, Matilde ha ido promocionando su actividad y consiguiendo que cada vez sean más personas –sobre todo artistas y profesionales relacionados con este sector– las que decidan desplazarse hasta Santamera para recibir alguno de los cursos que imparte o para conocer en primera persona las obras que se expone en su galería. «Es cierto que yo ya tenía muchos contactos en este mundo y que partía con mi agenda de clientes de Salamanca, pero desarrollarse en el entorno rural acarrea muchas complicaciones y si no tienes apoyos y promoción a través de canales como  las redes sociales es muy difícil hacerte visible», explica.

ACTIVIDAD

En estos momentos, la actividad de La Calcografía se basa en tres pilares fundamentales. El primero es el ámbito de la docencia por medio de la convocatoria periódica de cursos y talleres sobre diferentes técnicas de grabado, una especialidad artística sobre la que Matilde se ha formado e investigado durante años. «El grabado abarca más de 60 técnicas, desde las más tradicionales como el aguafuerte y el aguatinta, hasta las más novedosas como el fotopolímero». 

El tórculo es el elemento básico de cualquier taller de grabado. Consiste en una prensa formada por una pletina de hierro, dos rodillos y muelles que aprietan la matriz, la plancha impregnada de tinta, contra el papel humedecido. Cuando termina el proceso, queda grabado. En La Calcografía, Matilde cuenta con varias máquinas de grabado antiguas y modernas –incluidos dos tórculos–  que le sirven tanto para trabajar con sus alumnos como para realizar ediciones de grabados para otros creadores, lo que constituye una segunda línea de negocio. Y es que, artísticamente, los grabados se consideran originales múltiples. Son ejemplares seriados de una misma obra, realizados con una sola plancha. «El autor los firma individualmente y, por lo tanto, no son reproducciones de una obra sino obras individuales», explica.

Por último, La Calcografía funciona como galería de arte y acoge periódicamente exposiciones de reputados autores de diferentes disciplinas (pintura, escultura, grabados, etc.). «A los artistas les fascina la idea de exponer en un pueblo de diez habitantes, se quedan en cantados», declara. «Al principio, pensaba que en un lugar como Santamera, salvo los conocidos que invitas o algún coleccionista, poca gente iba a venir a ver una exposición o a comprar una obra de arte. Sorprendentemente, ahora mismo casi funciona mejor la galería que el taller», afirma Matilde satisfecha.

Por supuesto, este espacio artístico también ofrece la oportunidad de conocer el estilo personal que Matilde impregna en sus propios grabados, centrados en la temática del dolor y el maltrato a la mujer, una problemática social que, tal y como confiesa, ella misma sufrió. «Al principio concebía el arte como una especie de catarsis y de liberación y ahora me siento en la obligación moral de denunciar esta lacra», declara.

Ilusión, trabajo, esfuerzo y valentía son los cuatro ingredientes que  han hecho posible que, hoy, La Calcografía sea una exitosa iniciativa en el medio rural más despoblado. Y no será la única. Matilde ya proyecta construir tres casas rurales en Santamera para ofrecer alojamiento y cariño a todo aquel que quiera disfrutar la mágica simbiosis de arte, naturaleza y paz.