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Condenado el cartero que usó tarjetas bancarias del reparto

B. Palancar Ruiz
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La Audiencia Provincial condena al acusado a tres años y medio de prisión como responsable de un delito continuado de infidelidad en la custodia de documentos y un delito continuado de estafa

Sede de la Audiencia Provincial de Guadalajara. - Foto: Javier Pozo

La sala número uno de la Audiencia Provincial de Guadalajara ha dictado sentencia en el proceso que se abrió a un trabajador de Correos que trabajaba en la localidad de El Casar por apropiarse de unos 30.000 euros al haber sustraído tarjetas de crédito o de débito y los números secretos que enviaba una entidad bancaria, Banco Santander, a sus clientes a sus domicilios. 

Según la sentencia remitida por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha a los medios de comunicación, el tribunal y el jurado han encontrado probados los delitos que se le atribuían por infidelidad en la custodia de documentos y por un delito continuado de estafa informática. Por ello, el fallo del tribunal condena este funcionario de Correos a tres años y medio de prisión; 20 meses de multa con una cuota de 10 euros diarios, con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias no satisfechas; 5 años de inhabilitación especial para empleo o cargo público, así como inhabilitación para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, sin que proceda la suspensión de la ejecución de la pena. 

Igualmente, se establece un pago de 22.900 euros a la entidad bancaria en concepto de responsabilidad civil, así como al pago de las costas causadas. 

Hay que recordar que el Ministerio Fiscal solicitaba una pena de prisión de cinco años de cárcel para unos hechos que se enmarcan entre junio de 2016 y abril de 2017, momento en que el acusado era cartero en la zona de El Casar. Tras apoderarse de las tarjetas de crédito o débito que diversos clientes, remitidas por la entidad por carta, comenzó la retirada de dinero desde distintos cajeros automáticos situados en Guadalajara, Madrid y Valencia. El condenado, J.C.M., español, de 52 años y con antecendentes penales cancelables, extraída de los cajeros en cantidades que iban desde los 50 euros hasta los 1.000 euros.