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La solidaridad ciudadana con Ucrania desborda toda previsión

Inmaculada López Martínez
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Las iniciativas para recoger material aumentan en toda la provincia mientras ucranianos residentes en Guadalajara participan en convoyes voluntarios para recoger refugiados en la frontera, una iniciativa que comienza a extenderse

Andrii Zelinskyi es el sacerdote ortodoxo que coordina el operativo logístico de ayuda humanitaria desde la ermita de San Roque. - Foto: Javier Pozo

La tragedia humanitaria que ha provocado la invasión de Ucrania por parte de Rusia multiplica cada día los gestos solidarios de la ciudadanía europea. Guadalajara es el ejemplo más cercano y evidente de cómo la población se ha volcado completamente con los ucranianos tratando de realizar acopio y envío de material que pueda ser de utilidad en la situación tan dramática que atraviesan. Las campañas de recogida de ropa, mantas, sacos de dormir, medicinas, alimentos, productos de higiene y otros enseres (linternas, pilas, etc.) se han multiplicado por todos los rincones de la provincia superando cualquier expectativa prevista. 

El primer y más mediático llamamiento fue el que realizaron a través de redes sociales varias ucranianas vecinas de la capital en un local de la calle Hospital y que tuvo que frenarse hasta nuevo aviso ante la avalancha de material recibido. También destaca el operativo de envío puesto en marcha conjuntamente, durante esta semana, por los ayuntamientos de Cifuentes, Pastrana y Sacedón a través de la ONG Concordia Social Projects. En la capital, continúa siendo un punto de referencia la ermita de San Roque, donde no dejan de llegar donaciones de particulares y entidades gracias al dispositivo coordinado por Andrii Zelinskyi, el sacerdote ortodoxo encargado de este templo. A ello hay que sumar otras iniciativas emprendidas por empresas, centros educativos, asociaciones y colegios profesionales.

No obstante, tal y como recordaba este miércoles el alcalde de la capital, Alberto Rojo,«la Agencia Española de Cooperación Internacional nos pide que informemos a la población de los cauces para las donaciones en metálico, que son ahora mismo la mejor manera de ayudar porque las donaciones en especie resultan más difíciles de canalizar y gestionar». 

REFUGIADOS

Junto a las aportaciones materiales, el foco de la ayuda humanitaria está ahora centrado en la evacuación de refugiados. Hasta el momento, los que han logrado venir a España ha sido a pequeña escala, principalmente, por iniciativas de ayuntamientos, asociaciones o de familiares y conocidos residentes en nuestro país. 

Vitaly Grytsyuk, quien vive en Marchamalo con su mujer y sus hijos desde hace 12 años, es uno de los ucranianos asentados en la provincia que ha participado de forma altruista en uno de los convoyes que han traído refugiados ucranianos a territorio español. «Me enteré por un grupo de whatsapp de compatriotas que necesitaban conductores y no dudé ni un minuto en ofrecerme», relata a La Tribuna. 

En concreto, Vitaly se unió al dispositivo organizado la semana pasada por el Ayuntamiento de Paredes de Navas que trasladó a 15 ucranianos (madres con niños y una abuela) hasta la mencionada localidad palentina. Realizaron un trayecto de 2.700 kilómetros de ida hasta la frontera entre Polonia y Alemania y otros 2.700 de regreso a España. «Íbamos tres microbuses y dos chóferes en cada uno, así que hicimos el viaje del tirón en cinco días», detalla Vitaly. La mirada triste y asustada de los pequeños que huyen de la guerra ya es una imagen imborrable para él. «Jamás voy a olvidar las caras de esos niños». Sin embargo, esta dura experiencia también le ha regalado momentos emotivos como fue el comprar una tarta en una parada del viaje para que Kira, una de las niñas que formaron parte de la expedición, pudiera soplar las velas de su octavo cumpleaños.

Es tal el compromiso y la entrega que este ucraniano siente por su patria, que asegura que se ha planteado parar por un tiempo la actividad que desarrolla como autónomo en Marchamalo (compra-venta de vehículos) para dedicarse cien por cien a su país. Sus planes más inmediatos son participar en nuevas caravanas humanitarias sin descartar retornar a Ucrania y alistarse en el ejército. «No tengo miedo», declara con firmeza. «Llevamos mucho tiempo viendo por la tele imágenes de guerras que hay en todo el mundo, pero cuando el que lo sufre es tu pueblo, lo sientes de otra forma. Hay que vivirlo para entenderlo», explica.

 Mientras, su mujer Svitlana ha improvisado su casa como punto de recepción de material en Marchamalo, cuyos vecinos se ha volcado con ellos desde el principio. Junto con otra familia ucraniana que reside en la localidad gallarda ya han transportado cuatro furgones repletos de cajas hasta la ermita de San Roque de Guadalajara, donde casi diariamente parten camiones hacia la frontera. «Toda esta ayuda es importante y necesaria. No se queda sólo en la frontera para la gente que sale de Ucrania. Hay ciudadanos dentro del país que están yendo con vehículos de carga para distribuirla donde se puede, en las ciudades  que están más tranquilas», asegura Svitlana mientras da muestra de sus palabras enseñando un vídeo que su hermanos le envió hace unos días en el que él mismo colabora como voluntario en un polideportivo abarrotado de donaciones. «Los ucranianos nunca vamos a olvidar lo que estáis haciendo por nosotros. Esto se queda grabado para siempre en el corazón», afirma este joven matrimonio, quien también se encuentra a la espera de acoger en su propio domicilio a una madre con dos hijos, conocidos de unos amigos, que ya se encuentran de camino hacia España. 

Ante el éxodo masivo y creciente de refugiados que está acarreando este conflicto, organizaciones con experiencia en este campo insisten en que la vivienda es la «necesidad prioritaria». «La mejor aportación que se puede hacer en este momento es ofrecer pisos o viviendas vacías para las necesidades que surjan», corrobora Braulio Carlés, presidente regional de Accem. Por ello, agradece los gestos realizados por ayuntamientos como Marchamalo, Yebes o Cabanillas, los cuales realizaron llamamientos públicos en este sentido. En todo caso, el sacerdote alcarreño recuerda que la acogida en domicilios particulares no es la opción más recomendable, ya que la mayoría de los casos son varios miembros de una misma familia que deben permanecer unidos, sobre todo, mujeres con hijos. En este sentido, la Junta ha habilitado un correo electrónico (crisisucrania.bs@jccm.es), donde la ciudadanaí puede encontrar respuesta sobre las necesidades o la ayuda que quieran plantear.

Por otro lado, Carlés confirma queAccem ya tiene en marcha un dispositivo de mediación, apoyo y asesoramiento para los refugiados ucranianos que recalan en la región (32 familias hasta ahora) y está en permanente contacto con el Ministerio, la Junta y con otras asociaciones especializadas para coordinar su llegada a España y, sobre todo, para tramitar de manera rápida y sencilla la legalización de su situación a través de algún tipo de protección o asilo internacional.