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Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Palabros

21/01/2022

Hay palabras que definen un tiempo, otras una generación y las hay que señalan como una flecha la estupidez. Siento decirlo así, pero es que no lo puedo evitar. Oigo decir a alguien heteropatriarcal y ya sé que lo mejor que puedo hacer es ponerme a cubierto y salir de naja diciendo yo a mi vez 'Ahí te quedas saco paja'. No es cuestión de contestar, no hay nada que hacer, es tan solo una cuestión de escapar vivo.
 Tres cuartas partes de lo mismo es cuando en un discurso o en un alegato televisivo empiezan con el sonsonete duplicatorio, y hasta triplicado del llamado lenguaje inclusivo. Corto y cambio. O me levanto y me voy o si tengo otra que aguantar, no desperdició ocasión, si la tengo, de decirle al agresor, porque agresión es, que me parece sencillamente una aberración contra la lengua y un insulto a todos quienes la empleamos, desde Cervantes a las humildes gentes que han hecho a este idioma universal.
 Pero eso lo dejo hoy por glosado, pues ya se ha escrito mucho de ello y más que se escribirá, para ir a la moda nueva. La de las palabras que indican para unos que se es un tipo progresista, moderno, maravilloso, lleno de bondad, futuro y amor. Y a mí, con perdón, me parece que como poco es un redicho, un figurón y alguien que desde su minoría mental pretende hacernos creer que está en posesión de la superioridad moral.
 Me explicaré mejor. ¿Habían oído ustedes decir resiliencia? Yo, lo confieso, es que no y hube de buscarlo en el diccionario. Y la verdad es que estaba, pero no la había echado nunca en falta. Teníamos resistencia. Pero ya no vale y ahora o eres resiliente, digo yo que se dirá así o no eres nada. Y hay ya resilientes a espuertas. Todos los días nace un millar. Por lo menos.
 La resistencia es ya cosa de caducos y viejos. Eso de haber aguantado una guerra, una hambruna, haber emigrado, vuelto y seguir de pie, es una nadería, un desperdicio comparado con un heroico resiliente contemporáneo de ignotas hazañas, pero muy pregonadas virtudes.
 Hay muchas más palabras de este pelaje, un celemín acaba en 'ista' y las hay para dar y tomar. Son identificatorias, casi más que el carné. Y muy importante saberlas y apuntarse pues con ello como marca y escudo, ya estás integrado en una cuadra. Que es ahora lo esencial pues sin estar en alguna de ellas no tienes derecho a vivir. Porque es de obligado cumplimiento el pertenecer, el estar integrado en el lado correcto de la fuerza o acabarás arrojado a las tinieblas exteriores con la consideración de apestosa sabandija sideral.  Que esa es la siguiente derivada. Hemos dejado de ser individuos y que se nos valore por tal y como tal, como personas, para ser 'istas' y de un 'ismo'. Y si no lo eres te lo colocan y ya está.
 Le propongo el juego a ustedes que anoten las suyas. Esas que nada más oírlas ya como que empiezas a mirar, así como atravesado al interlocutor. Yo le he puesto aquí dos en concreto y otras cuantas de fácil adivinación. Añadiré una última tanda. Que me sacudan en cada frase un inglesajo, que es la pertinaz invasión. O sea, como los curas de mucho antes que lo hacían en latín. Pues esto es ahora lo mismo y los sumos sacerdotes ahora son 'woke' o algo así, que viene a ser como el gran 'pope' progre globalizador de la gilipollez.

ARCHIVADO EN: Lenguaje