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«El feminismo no va contra los hombres sino del machismo»

Inmaculada López
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La exdirectora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha y doctoranda en Estudios Interdisciplinares de Género por la Universidad de Alcalá es la comisaria de la exposición 'El sufragio femenino. 1931' que puede visitarse en la plaza de Dávalos

Araceli Martínez, en la exposición 'El sufragio femenino. 1931' de la que es comisaria. - Foto: Javier Pozo

Tras ocupar diferentes cargos de responsabilidad pública, incluida la dirección del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, la cifontina Araceli Martínez Esteban decidió aparcar la actividad política para centrarse en la investigación como doctoranda en Estudios Interdisciplinares de Género por la Universidad de Alcalá (UAH). En su nueva faceta, imparte conferencias, escribe artículos y comisiona exposiciones sobre el ámbito del feminismo y la igualdad como es la interesante muestra que puede visitarse en la plaza de Dávalos bajo el título 'El sufragio femenino. 1931'.

¿Por qué dejó la vida política para dedicarse a la académica?

Llevaba un tiempo dejando de lado otras actividades que deseaba realizar como un doctorado y formarme más en gestión cultural aparte de mi profesión que es la de trabajadora social. La acción política absorbe absolutamente todos los planos de la vida de una persona que se lo toma en serio y pensé que había llegado el  momento de retomar todos esos objetivos y planteamientos que tenía en mi vida y que no había podido desarrollar adecuadamente por mi  implicación política. 

Araceli Martínez, en la exposición 'El sufragio femenino. 1931' de la que es comisaria.Araceli Martínez, en la exposición 'El sufragio femenino. 1931' de la que es comisaria. - Foto: Javier Pozo¿Siempre le interesaron los temas sobre feminismo e igualdad?

Sí. Recuerdo una de las primeras campañas institucionales sobre igualdad, tendría unos nueve años, que venía a decir «tú puedes ser lo que quieres» con la idea de romper los estereotipos de género dentro de los estudios y, posteriormente, en las profesiones. Las pegatinas de esas campañas yo las pegaba en mi archivador. Desde pequeña siempre me llamó poderosamente la atención el porqué las niñas y los niños no podían hacer lo mismo o  el porqué las madres no ocupaban los mismos espacios que los padres. 

¿Qué significa para Araceli Martínez ser feminista?

Es la lucha radical, que no significa extremista, que lleva hasta las últimas consecuencias y que permite indagar en las causas más profundas de la desigualdad entre las mujeres y los hombres.  El feminismo es esa implicación absoluta en reformar la realidad en la que vivimos para que haya igualdad entre mujeres y hombres. Además, el feminismo no va en contra de los hombres, el feminismo pretende erradicar el machismo. Y las feministas somos conscientes de que para conseguir esa meta necesitamos la implicación y alianza con los hombres.

 ¿Cuál es el balance de su nueva andadura académica y profesional?

Me encuentro satisfecha y feliz por los nuevos derroteros de mi vida. Estoy aprendiendo muchísimas cosas nuevas, me está permitiendo profundizar en la historia de las mujeres y del feminismo, un ámbito en el que siempre me he sentido muy reflejada. Pero, además, he extendido la red de mujeres, de sororas con las que me muevo y ello me permite llegar a la conclusión, una vez más, de que las mujeres aprendemos las unas de las otras y, sobre todo, de la importancia de la ayuda mutua para poder seguir adelante, sobre todo, en tiempos difíciles en los que el negacionismo no solamente se encuentra en el cambio climático o en la pandemia sino que también afecta a la concepción que se tiene en la sociedad sobre la igualdad entre mujeres y hombres y la manifestación más extrema de la desigualdad que es la violencia de género. 

¿Son necesarias más actividades y divulgación en materia de género?

Las mujeres somos la mitad de la población y, por tanto, todo aquello que nos afecta a nosotras también tiene la capacidad de transformar la sociedad en su conjunto y de una manera muy positiva porque cuanto mayor libertad, igualdad, dignidad y justicia haya para las mujeres también lo habrá para la otra mitad que son los hombres. En mi caso, creo que rescatar la memoria de las mujeres a través de su historia no supone crear una historia paralela a la oficial sino iluminar aquellos espacios y acciones protagonizadas por las féminas, aquellas mujeres referentes que han permanecido invisibilizadas o silenciadas a lo largo de la historia. Ponerlas en valor supone una visión mucho más integral de nuestra historia, de la comprensión del pasado para también comprender mejor el presente. Y aunque suene tópico decirlo, si no manejamos bien las claves del presente no vamos a proyectar buenas soluciones para el futuro. Y para comprender el presente tenemos que saber cómo ha sucedido la trayectoria histórica donde han participado tanto los hombres como las mujeres. Las mujeres también somos sujetos de la historia aunque nuestras aportaciones no aparezcan en los libros de texto ni en las grandes crónicas. En la parte que he asumido, es un deber ético y democrático poder contribuir a un mejor conocimiento de la historia de las mujeres como parte integrante de la historia universal.

¿Algúna mujer pionera de la historia que le inspire especialmente?

Cuando era directora del Instituto de la Mujer, descubrí la historia de Isabel Muñoz Caravaca a través del profesor Calero Delso. Tal es la admiración que siento por ella que mi última decisión en el Instituto de la Mujer fue firmar un decreto sobre la creación, junto a la UAH, de la cátedra que lleva su nombre. Fue una pionera del feminismo en España, fue maestra en Atienza y también vivió en Guadalajara, donde desplegó una actividad como columnista muy interesante ya que, de alguna manera, fue una precursora de la concepto de la transversalidad y de la incorporación de esa perspectiva de género que ella tenía como mujer preparada. Su historia me resulta absolutamente fascinante.

Cuando fue directora del Instituto de la Mujer impulsó la Ley Regional para una Sociedad Libre de Violencia de Género. ¿Qué avances supuso esta  normativa?

Se aprobó en 2018, pero a lo largo de la legislatura ya fuimos poniendo en marcha muchas de las medidas que luego se consagraron en la ley. Se necesitaba una actualización de la anterior norma, que había sido pionera, teniendo en cuenta los preceptos del Convenio de Estambul. Por otra parte y para que no ocurriera lo que en el mandato anterior (que muchas medidas que se habían consolidado en Castilla-La Mancha desaparecieron), qué mejor que protegerlas que mediante una ley. Aparte de ampliar el concepto de la violencia de género y de mejorar la intervención de sus víctimas, hay otros conceptos muy destacables. Uno de ellos es la consideración de las víctimas de la violencia vicaria como víctimas de la  violencia de género. También dimos mucha importancia al sistema educativo para poder trasladar los principios constitucionales de igualdad, justicia y libertad desde una perspectiva integral. Otra cuestión en la que incidimos fue en la importancia de la prevención y de la sensibilización con diferentes medidas. Además, hicimos hincapié en la violencia en el ámbito de la pareja y la expareja, pero sin olvidarnos de otras manifestaciones de violencia de género como la prostitución, la pornografía y la trata de mujeres y niñas.

¿Qué opina de la prostitución?

Soy abolicionista de la prostitución. No porque lo sea yo personalmente como Araceli Martínez Esteban, sino porque como feminista no lo podría concebir de otra manera. La lucha contra la reglamentación de la prostitución está en los orígenes mismos del feminismo. Han luchado por ello nuestras predecesoras, también en España. 

Acabamos de conmemorar el 25-N, Día Internacional de la Eliminación contra la Violencia de Género. ¿Qué le inspira esta jornada?

Por una parte, me provoca dolor e indignación porque la violencia de género todavía no se haya erradicado de nuestra sociedad y mucho más  porque todavía haya mensajes o posiciones negacionistas sobre la misma. Pero, por otro lado, de una manera positiva, creo que también nos inspira para seguir movilizándonos contra todas las formas de violencia sobre las mujeres para cuyo fin sólo hay un camino: la construcción de una sociedad más igualitaria. 

¿Hace falta más empoderamiento femenino?

El empoderamiento femenino es una de las claves para poder seguir avanzando en igualdad. De hecho, la tercera ola del feminismo y esa proclama de que queremos la mitad de la tierra, del cielo y del poder es una realidad insoslayable. Solamente ocupando esos espacios donde se toman decisiones podemos trasladar de manera efectiva la agenda feminista a la agenda institucional.

¿Qué opinión le merece la prohibición de llevar yihad a una alumna del Liceo Caracense y la postura adoptada por la Plataforma Feminista de Guadalajara?

La Plataforma Feminista de Guadalajara no representa a todo el feminismo de Guadalajara. De hecho, una gran parte de mujeres no participamos en ella. Particulamente, no me gusta el velo porque creo que es un signo de sumisión. En mi opinión, no empodera y lo digo con el respeto absoluto hacia las mujeres que quieran llevarlo. Por otro lado, si en un centro educativo hay un reglamento que dice que no se debe llevar la cabeza tapada ni por un sombrero ni por una gorra ni por un velo, eso es algo que no atenta contra la identidad cultural de nadie. Creo en un estado laico y considero que este tipo de reglamentos no deberían circunscribirse a una determinada comunidad educativa sino con carácter general. 

¿Volverá a la actividad política?

Nunca se puede decir taxativamente que no volveré porque la política me  gusta, pero si dependiera de mis preferencias actuales diría clarísimamente que no. Fue una etapa muy satisfactoria, en la que aprendí mucho y ahora estoy viviendo otro periodo diferente que me está haciendo crecer como persona, mujer, feminista y ciudadana. Ahora mismo, no me tienta la actividad política.