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'Alegrarse mozas, que mayo ha venido'

Inmaculada López Martínez
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Tras el parón de la pandemia, la fiesta de los mayos regresa a una treintena de municipios de la provincia con la mirada puesta en el reciente encuentro dedicado a esta tradición que busca ser un revulsivo para su promoción y recuperación

Imágenes de la I Muestra de Mayos de Guadalajara celebrada la pasada semana en el Centro San José - Foto: Javier Pozo

Ya estamos a 30 de abril cumplido, alegrarse mozas que mayo ha venido». Ésta es una de las estrofas más populares que en la medianoche de este sábado se entonará en la treintena de pueblos de la provincia de Guadalajara que todavía conservan la costumbre de cantar los mayos cuando comienza el quinto mes del año. Tras el parón provocado por la crisis sanitaria del Covid, esta fiesta se retoma con enormes ganas e ilusión. «Es la primera vez que salimos a la calle a cantar después de la pandemia, así que estamos muy contentos y emocionados», corrobora Luis Sebastián, integrante de la ronda de Ruguilla, una de las localidades alcarreñas donde esta tradición goza de mejor salud y mayor arraigo.

La fiesta de los mayos fue una cita festiva que tuvo presencia en multitud de municipios de la provincia, especialmente, en aquellos ubicados en las comarcas de la Alcarria, la Campiña y con alguna ligera modificación en la zona del Señorío de Molina. «Se trata de una fiesta de origen pagano relacionada con ritos de fecundidad. Durante siglos, ha sido el ritual por el que nuestros ancestros se emparejaban», indica José Antonio Alonso, conocido etnógrafo provincial y ex director de la Escuela de Folclore de la Diputación. Con el paso del tiempo, esta tradición popular fue evolucionando e incluso se cristianizó hasta derivar en sus manifestaciones actuales que varían en función de cada localidad, pero que son coincidentes en dos aspectos fundamentales. El primero es el canto de los mayos o poemas a las mozas y/o a la Virgen y, el segundo, es la colocación de un mayo (árbol) en la plaza mayor del pueblo o en otro espacio público destacado.

Tal y como resume José Ramón López de los Mozos, conocido folclorista de Guadalajara fallecido hace varios años, en su libro Guadalajara, fiesta y tradición, el proceso de esta festividad es, a grandes rasgos, el siguiente: «El 30 de abril, a eso de las doce de la noche, los mozos, ante la puerta de la iglesia, echan el mayo a la Virgen y continúan rondado a las mozas, un canto específico mediante el que quedaban emparejadas con el mozo o mayo que les correspondiese». «Antes o después se planta un árbol –chopo generalmente– de los más altos y derechos», añade. Sobre este último aspecto, Luis Sebastián, gran conocedor de esta fiesta, explica que «la simbología de poner el mayo es de origen celta porque ellos consideraban al árbol una divinidad: les daba cobijo, atraía la lluvia, cantaban a su alrededor y se hacían hogueras». 

Imágenes de la I Muestra de Mayos de Guadalajara celebrada la pasada semana en el Centro San JoséImágenes de la I Muestra de Mayos de Guadalajara celebrada la pasada semana en el Centro San José - Foto: Javier PozoAntiguamente, también se realizaba la selección de las mayas (mozas) para cada mayo (mozo) por medio de un sorteo, de una subasta o un acuerdo previo. Lo cierto es que este ceremonial ya se ha perdido en la mayoría de los pueblos y tan sólo se mantiene de manera simbólica en casos excepcionales como el de Ruguilla. No obstante, es un ritual que sigue estando muy presente en la letra de las coplillas que las rondas entonan para agasajar a las mujeres. «Moza, si no estás contenta / con el mayo que te he echado / vuélvete el mandil del revés / que pronto pasa un año», reza una de las más populares. 

Y es que, la unión entre mayas y mayos entrañaba un serie de obligaciones «como bailar juntos el día del mayo o en determinadas fechas, la entrega de ciertos regalos a la maya o la misma invitación que la maya debe hacer al mayo de dulces o comidas en su casa», detalla López de los Mozos. De ahí también se explica que, en algunos pueblos, todavía las mujeres ofrezcan bollos o un tentempié cuando la ronda recala en su casa.

En la actualidad, esta emblemática manifestación popular se celebra en unos 30 pueblos de Guadalajara, sobre todo, en la comarca de la Alcarria (Albalate de Zorita, Alcocer, Auñón, Gárgoles de Abajo, Horche, Huetos, El Pozo de Almoguera, El Recuenco, Malaguilla, Mazuecos, Mondéjar, Morillejo, Sacedón, Yebra, etc.). Además, Pastrana es el único municipio de la provincia donde esta celebración cuenta con el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Provincial. La rondalla de Pastrana canta los mayos a la Virgen y a las mozas en la plaza del Ayuntamiento, para después iniciar la ronda por las ocho cruces que otros tantos barrios en villa ducal tejen con reliquias religiosas en fachadas emblemáticas de calles o plazas.

Según explica José Antonio Alonso, el mantenimiento de los mayos está directamente relacionado con la población de cada muncipio (a más población, más posibilidades de conservar la fiesta) y, sobre todo, «con el mantenimiento de la ronda o rondalla del pueblo». «En aquellos pueblos que hay ronda es donde se sigue celebrando o cantando los mayos», indica. Por otro lado, ha sido fundamental la labor realizada por amantes de esta tradición como José María Sanz Malo y el propio Luis Sebastián así como por folcloristas como José Antonio Alonso y el fallecido Carlos Orea.

Muestra Provincial

Esta festividad, que también se extiende por otras provincias españolas con distintas variantes, se ha visto realzada este año en la provincia gracias a la I Muestra de Mayos de Guadalajara impulsada por la Asociación Serranía Celtibérica con el apoyo de la Diputación, que tuvo lugar la pasada semana en la capital. Este encuentro constó de una ponencia sobre la historia y las características de esta fiesta a cargo de José Antonio Alonso, Luis Sebastián y el historiador Pedro Lavado. Asimismo, hubo ocasión de escuchar el testimonio de varias personas mayores que recordaron cómo se vivía esta cita primaveral festiva en sus respectivos pueblos, Matillas y Almadrones entre otros. Además, el salón de actos del Centro San José acogió la actuación de siete rondas de la provinica que incluyen en su repertorio este tipo de poemas cantados (Rondalla del Infantado, grupo de José Antonio Alonso y rondas de Ruguilla, Lupiana, Azuqueca de Henares, Yebra, Horche y Huetos). 

Dar a conocer esta tradición ancestral y promoverla como posible recurso turístico para las zonas rurales y pueblos más pequeños fueron los dos principales objetivos de la primera edición de este evento que cerró con un balance muy positivo. «Si la Diputación nos sigue apoyando, tenemos intención de organizar otra segunda muestra el próximo año y hacerla de carácter itinerante, cada año en un pueblo diferente», anuncia Luis Sebastián, también miembro de Serranía Celtibérica. En este sentido, el diputado provincial de Turismo, Rubén García, señala que «las tradiciones están ligadas al turismo y es una oportunidad enorme para los pueblos más pequeños, después de estos años de pandemia, seguir recuperando tradiciones tan importantes en la provincia como son nuestros Mayos, nuestras rondas y nuestros grupos de folclore». Por ello, muestra el compromiso de la institución provincial con esta nueva iniciativa. «Es importante conocer la provincia de Guadalajara en la parte con más despoblación, pero rica en tradiciones y en cultura, y la Diputación, desde luego, va a fomentar al máximo estas tradiciones», declara.

Trabajo de campo

Otra de las conclusiones más relevantes de esta I Muestra de Mayos fue la necesidad de realizar un trabajo de campo para transcribir la letra y sacar las partituras de los mayos que están en riesgo de desaparición. «Existe una relación de más de 150 pueblos de la provincia que mantienen los mayos cantados, recogidos o mencionados, pero en aquellos donde ya no se celebran están a punto de perderse porque quedan muy pocos mayores que los recuerden», advierte Sebastián. 

Por ello, la intención área de Patrimonio Inmaterial, Folclore y Tradiciones de Serranía Celtibérica es emprender una investigación en varias de estas localidades para tratar de rescatar los versos y las melodías de estas bonitas coplas a fin de que puedan perdurar en el tiempo. Sin duda, se trata de una excelente noticia para los seguidores de esta bonita fiesta que, por fin, este fin de semana volverá a celebrarse como merece.