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De Burdeos a Hiendelaencina

Inmaculada López Martínez
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Isabelle Bancheraud es la emprendedora que la Junta reconoce este año con el Premio Mujer Rural por la provincia de Guadalajara

Isabelle Bancheraud, en la casa rural y en la tienda que regenta en Hiendalencina. - Foto: Javier Pozo

Su nombre es Isabelle Bancheraud pero quien quiera encontrarla en Hiendelaencina ha de preguntar por La Francesa. Con este apodo cariñoso la conoce todo el mundo en su pueblo de adopción, donde desembarcó hace ahora once años para desarrollar «un proyecto personal» ligado al entorno rural. «Quería comprar una vivienda para montar una casa rural y en ese proceso de búsqueda apareció Hiendelaencina por casualidad», recuerda. Corría el año 2007 por aquel entonces, Isabelle vivía en Madrid y estaba embarazada del primero de sus dos hijos. «Yo me crié en el campo, en la zona de Burdeos, rodeada de viñedos y no quería la ciudad para toda mi vida, mi deseo era volver al mundo rural», relata.

Tras varios años de obras y preparativos, fue en 2011 cuando esta emprendedora lograba abrir las puertas de La Perla, la encantadora casa rural que regenta con mimo y detalle en el pueblo de las minas. Aunque inicialmente fue concebida para el alquiler de habitaciones bajo el formato de Bed&Breakfast, Isabelle ha ido adaptándose a las demandas de los clientes y a otras circunstancias ajenas como fue la pandemia. «Con el tema del Covid me tuve que reinventar. Ahora utilizo las dos fórmulas, en verano es una casa de alquiler completo y el resto del año es mixto, según nos lo pidan los huéspedes», explica. Eso sí, lo que no ha cambiado ni un ápice es la filosofía sostenible con la que fue concebido y funciona este establecimiento hostelero. «Tenemos paneles fotovoltaicos para el autoconsumo energético, la iluminación es de tecnología LED, utilizamos jabón ecológico, bolsas de basura de compostaje y, además, los desayunos que servimos son caseros y elaborados con productos de cercanía», enumera esta agradable mujer, quien se muestra cada día más concienciada sobre la necesidad de apostar por «la economía circular» a todos los niveles de actividad, también en el ámbito del turismo rural.

El espíritu emprendedor de Isabelle y su afán por ofrecer mejores servicios a sus vecinos la llevó a abrir, el pasado 2021, La Despensa de la Minas, un pequeño ultramarinos en el que vende artículos de primera necesidad (conservas, congelados, bebidas, droguería, etc.) y dispone de una pequeña sección de artículos gourmet de kilómetro cero con la que demuestra su apoyo decidido a los productores locales y, sobre todo, a la recientemente creada Marca de Identidad Comarcal Sierra Norte. Así las cosas, en esta coqueta tienda, decorada al estilo minimalista pero con un cuidado toque francés, ofrece tomates y vinos de Cogolludo, quesos de Hita y de Brihuega, productos de lavanda elaborados en Algora, mieles de La Toba y de Pastrana, embutidos de Atienza y aceites con DO La Alcarria, entre otros. «Se trata de poner en contacto al productor con el consumidor, a través de un intermediario, que somos las tiendas, para dar a conocer y prestigiar el género, del que sabemos perfectamente quién está detrás y cómo se elabora. Entre todos, ponemos en valor y defendemos la economía local y circular, para luchar contra la despoblación y fortalecer los negocios del entorno y, con ello, fortalecer la tierra», explica convencida. 

Isabelle Bancheraud, en la casa rural y en la tienda que regenta en Hiendalencina.Isabelle Bancheraud, en la casa rural y en la tienda que regenta en Hiendalencina. - Foto: Javier Pozo 

«Aportar»

Isabelle Bancheraud no es sólo un ejemplo de emprendimiento rural con sello femenino. Su presencia en la comarca serrana refleja un compromiso mucho más profundo con el territorio. «Desde que llegué a Hiendelaencina, mi preocupación era qué podía aportar. Tengo una carrera, he viajado, he leído y consideraba que tenía la responsabilidad moral de ayudar con mis conocimientos, de estar conectada al tejido social y económico del que formo parte». 

En esa determinación por contribuir con el desarrollo del entorno, esta licenciada en Filología Hispánica se involucró de lleno en la Asociación de Empresarios de Turismo Rural de la Sierra Norte, colectivo del que fue secretaria y presidenta durante varios años logrando darle un impulso notable. Asimismo y con el propósito de mejorar las condiciones de vida de sus conciudadanos, se animó a formar parte del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Hiendelaencina, institución en la que ejerce como concejala y teniente de alcalde. Pero no sólo eso, desde hace dos años, Isabelle es vicepresidenta del grupo de acción local ADEL Sierra Norte; una responsabilidad que desempeña a diario con ilusión para  tratar de «empoderar a la gente de la comarca, crear Marca de Identidad, que se crean los valores que tenemos, los productos que tenemos, trabajar en red y apostar por la economía circular que es fundamental y aún más en la Sierra Norte por los espacios protegidos que tenemos». «En la Sierra somos muy pocos en edad de trabajar y de aportar, hay mucha gente mayor, así que los que estamos debemos ayudar al bien común y a la colectividad», opina.

Otra de las causas en las que esta activa mujer colaboró de manera altruista desde que recaló en Hiendelaencina fue en dotar de contenido el Centro de Interpretación País de la Plata, el pequeño museo que está dedicado al pasado minero de este pueblo serrano y que abrió sus puertas en 2016. Además, Isabelle participa en la coordinación del grupo de voluntarios que atiende las visitas de este centro y en la organización de proyectos y actividades complementarias como son las Jornadas Mineras. «Hiendelaencina tiene un patrimonio que es maravilloso y singular, hay que explotarlo y darlo a conocer», afirma orgullosa. 

Isabelle Bancheraud, en la casa rural y en la tienda que regenta en Hiendalencina.Isabelle Bancheraud, en la casa rural y en la tienda que regenta en Hiendalencina. - Foto: Javier PozoEn este ámbito, también ha sido una de las personas que más ha trabajado y peleado para conseguir que el proyecto de recuperación de una de las antiguas minas de la localidad, la mina Santa Catalina, llegue a buen puerto gracias a la reciente concesión de una subvención de 1,69 millones de euros por parte del Ministerio de Turismo, dentro de la partida destinada a Planes de Sostenibilidad Turística en Destinos. «Estamos muy contentos porque es una candidatura en la llevamos trabajando mucho tiempo y que ha llevado una labor previa de toma de conciencia muy importante», señala.

«Visibilizar»

Por todas estas razones y, sobre todo, por ser una mujer defensora y profundamente convencida de las oportunidades que ofrece el medio rural, Isabelle Bancheraud recibe este sábado el Premio Mujer Rural 2022 que concede el Gobierno regional en representación de la provincia de Guadalajara. «Es una gran satisfacción porque se reconoce mi implicación y mi trabajo pero, sobre todo, lo valoro en lo que significa a nivel colectivo ya que permite dar visibilidad a la mujer rural». «Los modelos que tenemos en la sociedad son modelos de mujer urbana, son políticas, científicas, artistas, pero la mujer rural que está con su ganadería, con su casa rural, cuidando a un mayor en un pueblo es invisible a la sociedad», recuerda. 

Por ello, su deseo es que este tipo de reconocimientos calen en la sociedad «para que se vea que las mujeres rurales importan y para que también seamos un modelo a seguir para las niñas» porque «en el mundo rural hay oportunidades, se puede trabajar y te puedes desarrollar como mujer y como profesional en un entorno maravilloso para vivir y para criar a tus  hijos si los tienes». Asimismo, Isabelle desea que este galardón contribuya a romper con el viejo estigma «de que el mundo rural está poblado por paletos o que vivir en un pueblo es un fracaso personal».«Vivir en el mundo rural es una elección de vida, es algo positivo. Y después de la pandemia, todavía más, se ha visto que en los pueblos se vive mejor y es más sano», concluye.