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Con los pies en la tierra

Antonio Herraiz
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Acaba de desfilar en la 080 Barcelona Fashion, pasarela en la que ha reafirmado una gran proyección. Su objetivo es volver a París y cautivar a alguno de los diseñadores que participarán en la Semana de la Moda de la capital francesa

Con los pies en la tierra

Con Sofía Toribio (Guadalajara, 2005) quedamos un domingo por la tarde. No es fácil cuadrar agendas después de una semana frenética que empezó en la Ciudad Condal, desfilando en la 080 Barcelona Fashion. «Me podría haber quedado los cuatro días que duraba la pasarela, pero me tuve que volver en AVE porque tenía un examen en el instituto. Priorizo los estudios». Son los contrastes de una vida frenética: del recinto modernista de Sant Pau, donde se celebró la pasarela, al renacentista Convento de la Piedad, donde se ubica el Liceo Caracense, el centro en el que Sofía estudia segundo de Bachillerato; de desfilar con modernos diseños de la firma catalana All that she loves a superar con éxito un examen de Historia del Arte. 

Sofía se ha tomado muy en serio su carrera de modelo. «No lo hago como un hobby. El modelaje se ha convertido en un trabajo para mí». Una profesión que nunca imaginó de niña, cuando quería ser policía o cantante. Hasta que empezó a pegar el estirón y a sus padres les sugirieron que podía tener opciones en el mundo de la moda. Empezó con 14 años y el salto definitivo le llegó casi por casualidad. «Algo que pasa en las películas, pero que nunca imaginas que te puede ocurrir a ti». Fue en la típica excursión al recinto ferial de IFEMA para visitar Aula, el salón internacional donde los estudiantes tratan de aclararse sobre su futuro formativo. «La noche anterior seleccioné bien la ropa que iba a llevar por si se me acercaba algún booker», que es un profesional clave dentro de una agencia de modelos. Viene a ser el mánager de los músicos, el representante de los artistas o el apoderado de los toreros. Y allí que se plantó esta entonces postadolescente, con su 1,82 de estatura, intentando marcar el paso como si estuviera en una pasarela. «Me pararon dos señores y se presentaron como bookers. Me dijeron que tenía un perfil que les interesaba y me dieron su tarjeta. Fue una casualidad muy fuerte». Eran miembros de Francina, una agencia de modelos con la que Sofía terminó firmando un contrato. También cuenta con representación en Francia en la agencia The Face Paris Management. 

Me cuenta que la moda no es cuestión solo de tener unas características físicas determinadas. «También tienes que estar muy preparado mentalmente. Tienes que aceptar que vas a ser juzgado en todo momento y aprender a fallar. Cuando no cuadras con un determinado diseñador, puede que no sea algo personal. Tan básico como que no encajas en esa colección: buscan a una chica rubia y tú eres morena». En su corta carrera, Sofía ha desfilado con diseños de Pilar Dalbat, Gema Siveroni o Maison Mesa; ha posado para las revistas Neo2 y Malvie magazine y ha participado en el desfile de vestidos de novia más importante de Madrid: Atelier Couture en 2021. A finales de septiembre, estuvo en París en la Fashion Week de la capital francesa, donde espera volver en febrero. «El proceso de selección es muy complicado. Vas una semana antes y puedes hacer incluso cuatro castings en un día. Si los pasas, tienes otro más, luego la prueba de vestuario y, casi un minuto antes de desfilar, hasta que no recibes el visto bueno del diseñador, no sabes si vas a salir. Es muy duro». La siguiente cita sería Milán, otra de las grandes plazas de la moda en Europa. «Intento compaginar los estudios con mi carrera y cuento con el apoyo de mis profesores». 

Las publicaciones especializadas destacan de ella «su frescura y su juventud», con una «belleza dulce» a la que añaden «lo camaleónica que llega a ser». Hablando un buen rato con Sofía, te trasmite una madurez muy por encima de las chicas de su edad. Quiere llegar a la EVAU con un expediente lo más brillante posible y terminar la prueba de acceso a la universidad con nota suficiente para estudiar Relaciones Internacionales. «Mi momento en el modelaje es ahora y, si me va bien, voy a seguir. Una vez termine el Bachillerato y el examen de la EVAU, habrá que tomar las decisiones en función de las expectativas que tenga en el mundo de la moda». De momento, los primeros pasos que ha dado sobre la pasarela son firmes y con los pies en la tierra, lejos de ensoñaciones propias de la juventud.