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«El dolor del alma me llevó a la poética»

Beatriz Palancar Ruiz
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El escritor se atreve con la publicación de su primer poemario, una obra reflexiva e íntima que ha situado en la localidad cántabra de Comillas y que nace del dolor que le produjo al autor la pérdida de su hermano Carlos a principios de 2019

«El dolor del alma me llevó a la poética» - Foto: Javier Pozo

El día de su cumpleaños, Jesús Orea (Guadalajara, 1961) tuvo la deferencia de atender a este medio de comunicación para hablar de su obra literaria. Es funcionario de carrera de la Diputación de Guadalajara desde 1981 y se siente periodista. Aunque distintas circunstancias le impidieran terminar la carrera, está orgulloso de su trayectoria profesional en Diputación y en las redacciones de Flores y Abejas o la Cadena Ser. Hace diez años, publicó su primer libro, 125 Luces de Bohemia, una recopilación de sus artículos periodísticos. Después se atrevió con distintos títulos que han tenido como pilares la ciudad y la provincia de Guadalajara. Ahora, se atreve con un poemario que nace de la necesidad de dar salida al dolor y, por eso, lo localiza en uno de sus refugios, Comillas. Él asegura que el género de Suite Comillas es la 'proesía' pero lo cierto es que de su lectura se desprende mucho sentimiento. Cariño a los suyos y a lo vivido en Comillas. 

Suite Comillas es un título muy sugerente para su primer poemario.

El título tiene origen en la suite musical barroca. El poemario tiene 14 composiciones dedicadas a los mismos monumentos o espacios de Comillas que me han sugerido escribir.  

«El dolor del alma me llevó a la poética»«El dolor del alma me llevó a la poética» - Foto: Javier PozoEsto tiene una conexión con mi hermano Carlos, que murió hace dos años, y que, además de mi hermano, era mi amigo. Era un gran profesional de la docencia y un músico de un talento, sobre todo de música tradicional. Él recuperó un centenar de canciones y compuso 12 temas que, Nuria Matamala, poco antes de morir él, tuvo la sensibilidad de orquestar. Mi hermano tuvo la oportunidad de escuchar su propia música a través de la Banda Provincial. Nuria tituló esas piezas como Suite Taracena porque nosotros descendemos de allí. Mi hermano compuso esas canciones para que hubiera un repertorio por si se recuperaba la botarga del pueblo, para que los dulzaineros que fueran a acompañarla tuvieran temas específicos inspirados en ellas. Esas canciones están dedicadas a personajes o parajes de Taracena.

¿Qué tipo de poemario va a a encontrar el lector?

«La poesía es necesidad» dice Rilke. Surgió poco después de morir mi hermano. Sentimentalmente, me afectó muchísimo. Tenía una necesidad de extraverter sensaciones. La prosa no me daba, se me quedaba corta, y entonces llegó la poesía. Me inspiré en Comillas porque es un lugar en el que veraneo desde hace casi 20 años. Suite Comillas no deja de ser un homenaje a mi hermano Carlos con Comillas como fondo. 

«El dolor del alma me llevó a la poética»«El dolor del alma me llevó a la poética» - Foto: Javier PozoEl dolor del alma me llevó a la poética. En lugar de escribir en abstracto, acudí a Comillas. Poética como alternativa a la prosa, que se quedaba insuficiente. ¿Y por qué Comillas? Para mí, es el descanso, el reposo, el sosiego, la calma, el mar, el atardecer, la montaña que huele a hierba, factores de una poética absoluta. Se colocó todo solo.  

¿Había escrito antes poesía?

No es la primera vez que escribo poesía pero sí que publico. Desde muy joven me ha cautivado. Fui un ávido lector de poesía y en ello influyeron mucho mis hermanos. Éramos tres. Mi hermano Carlos murió con 61 años y Alfonso con 37. Siendo un preadolescente, gracias a Alfonso, empecé con Miguel Hernández. A través de él, me fui a la Generación del 27. Soy un enamorado de Lorca que, por cierto, tiene unas estructuras poéticas que denomina suites. Ya los poetas de la generación de los 50, llamados sociales, como Gabriel Celaya o Blas de Otero vinieron a mí a través de mi hermano Carlos que escuchaba un disco de Paco Ibáñez en el que todos los temas eran composiciones poéticas de autores españoles y con especial peso de los poetas sociales. Y hay otro tipo de escritores, ya casi coetáneo a mí, como Luis Alberto de Cuenca o Benjamín Prado, que me han influido. Son mis tres etapas poéticas preferidas. Lo que nunca encontré en mis poemas es una unidad temática suficiente para publicar.

¿Es un libro que ha escrito con el recogimiento de la pandemia?

Mi hermano muere en febrero de 2019 y yo empiezo a escribir este libro en marzo, al mes siguiente. Fundamentalmente, está estructurado entre marzo y junio de 2019 pero, efectivamente, en verano, yo estuve trabajando con el poemario avanzado en Comillas. Me iba a los lugares y me leía el poema y algo siempre surgía. Hasta que un libro no está fuera de imprenta, es habitual corregir hasta el último momento. En un poemario, ocurre de una manera aún más recurrente. Es un libro que nace en la primavera de 2019 pero ve la luz en el verano de 2021, todo ese tiempo, pandemia incluida, ha estado vivo, aunque la base está en los tres meses siguientes a la muerte de mi hermano Carlos.  

El resto de sus títulos como autor están íntimamente ligados todos con Guadalajara y su provincia, ¿volverá a escribir sobre la tierra?

Con este poemario me he alejado de mis zonas de confort y mis ecosistemas literarios habituales. Mi zona de confor es la prosa; el género, el ensayo; paisaje literario, Guadalajara. Esas son las tres claves que articulaban mi creación. Con este libro, me alejo de la prosa y me alejo de Guadalajara. Por un golpe traumático afectivo, es cuando se cambia de registro, de dirección, se mira hacia otros lados, se revisa lo que se está haciendo. Se dieron ese tipo de circunstancias que me han alejado de la línea pero eso no quiere decir que yo no vaya a retomarla porque estoy tan pegado a Guadalajara que hay veces que no sé donde acabo yo y dónde empieza Guadalajara. Soy una persona unidísima a Guadalajara desde muy joven. 

En sus libros, ¿concede una gran importancia a la imagen, no es así?

Soy una persona que procura cuidar mucho todos los detalles en todo lo que hago en la vida. Y una de las cosas que en el mundo editorial es básica, es no cuidar solo el contenido, también las formas. He procurado trabajar con editores con una solvencia incuestionable y en Guadalajara los hay. También tenemos grandes profesionales de la fotografía y siempre he procurado arropar mis textos con imágenes que las complementaran. Nacho es amigo mío y para mí es el mejor fotógrafo de Guadalajara en una tierra de grandes fotógrafos. En fotografía paisajística, creo que tiene una mirada especial. He querido contar con él porque también desciende de Cantabria y le propuse que a cada poema mío pusiera una imagen. Me ayuda a que la gente que no conozca Comillas, va a tener un referente estético sobre lo que yo voy a hablar. En tema de artes plásticas, David Pasamontes fue el ganador del Premio Provincia de Guadalajara de Dibujo en 2015 y después expuso en la sala Antonio Pérez. En ella, presentó varios temas de Comillas. Le llamé y su predisposición fue absoluta desde el primer minuto. Y la colaboración de Ana, mi hija, como yo estructuré la suite en cuatro partes, al editor, le sugería colocar unas ilustraciones que iba a buscar en la red, pero ella, que es una apasionada de Comillas y es arquitecta, me propone ilustraciones para introducción de los capítulos.  

Desde 125 Luces de Bohemia hasta Suite Comillas, ¿cómo ha ido evolucionando el autor?

Mi primer libro es una antología que se editó en 2011. Lo que hice es recopilar los artículos que durante 14 años escribí en Flores y Abejas que para mí fue una escuela de periodismo. Yo estudié tres años en la universidad pero no pude acabar porque aprobé las oposiciones a la Diputación, a la vez trabajaba en la Cadena Ser con el informativo de noche y colaboraba con Flores y Abejas dos días a la semana. No me daba la vida. En ese momento, lo que más me estresaba era ir a Ciudad Universitaria y, encima, muchos días no teníamos profesor o te encontrabas cerrada la facultad al ser un momento convulso. 

Cuando publico mi primer libro tengo 50 años. Soy un escritor maduro cuando llego al mundo editorial. Sí que es cierto que en esta década, he publicado más de diez. Yo he notado madurez. Soy una persona expansiva hablando y escribo igual que hablo. Pero hasta en eso he cambiado. He procurado ir aportando a mi manera de escribir una técnica más literaria que oral y menos periodística a la hora de la permanencia de lo que he escrito. He sido capaz de crear mi propio estilo. Creo que voy mejorando. Con eso, no quiere decir que me considere un gran escritor, ni mucho menos, porque sigo siendo un escritor voluntarista y esforzado que conoce sus defectos y procura corregirlos. 

Es aún joven, pero ¿le gustaría escribir unas memorias o sobre su paso por la vida política?

No es el momento. Quiero que pasen más cosas en mi vida para ponerme a escribir unas memorias porque parece que si lo haces es porque, como diría Cervantes, «tienes puesto el pie en el estribo por las ansias de la muerte». No es el caso. Sí que es cierto que he tenido la suerte de vivir cosas con personas muy interesantes que puede que algún día las cuente. Estoy mayor, pero quiero que corra esta década de los 60 a los 70 porque creo que me va a dar juego ya que la voy a iniciar con dos proyecto que tengo entre manos. 

Sobre mi paso por la política, me niego absolutamente a escribir porque, a pesar de que conocí personas de una talla moral extraordinaria y grandes servidores públicos, también conocí otras que jamás debían haber ostentado un cargo público y viví situaciones que me fueron desagradables hasta el punto de que me vi obligado a marcharme. Y no estoy hablando solo del Partido Popular, que quede claro. Me niego a hablar porque me vería obligado a pisar algún callo o no contaría toda la verdad y procuro ser una persona bastante transparente. Y para escribir algo con autocensura, prefiero no escribir. 

¿Algún nuevo proyecto literario?

Suite Comillas va a tener una hermana menor, por el tema de edad, que vamos a llevar adelante el mismo equipo. Se va a titular Guadalajara, suite nocturna. Va a tener una estructura idéntica y todas mis composiciones van a ser referidas a 14 espacios de Guadalajara capital. La singularidad que tiene es que la parte visual del poemario es que todas las fotografías van a ser nocturnas. Es una originalidad que he querido aportar. Le da una poética especial. 

Los poemas están escritos. Es más expansivo pero creo que tiene su valor dentro del género que yo cultivo que es la proesía. Aunque esta vez, sí van a aparecer una serie de versos en métricas tradicionales porque después de cada capítulo hago un homenaje a un poeta vinculado con la provincia. Concretamente, al Marqués de Santillana, Galve de Montalvo, Ramón de Garcíasol y Josepe Suárez de Puga y escribo en sus métricas habituales. Estoy muy satisfecho. Confío en que la primavera del año que viene pueda estar listo.

Y el día 20 de noviembre presento libro. Este sí que es producto de la pandemia. Es un libro sobre el 75 aniversario de la Cofradía de la Pasión de la que formo parte. Es un trabajo que se titula Tiempo de Pasión. Va a ser un libro muy visual, también va a llevar muchas fotografías, y del que estoy bastante satisfecho con el resultado. En principio, se presentará el 20 de noviembre por la tarde en la iglesia de Santiago de la capital.