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Diego Izco

TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Sexualización

28/07/2021

De entrada: es un tema delicado. Como casi todo hoy, días de piel fina y redes sociales actuando como enormes megáfonos de mensajes instantáneos y cimentados en toneladas de demagogia y equivalencias imposibles. Pero dentro de esa 'delicadeza', o de la polémica que se pueda causar con cualquier opinión al respecto, ayer encontré dos noticias consecutivas en un diario deportivo: «El traje con el que el equipo alemán de gimnasia quiere evitar la sexualización» y «La cantante P!nk se ofrece a pagar la multa del equipo de balonmano playa noruego que se negó a usar bikini». Igual han cambiado mucho los tiempos y las mentalidades, pero desde que tengo uso de razón he escuchado mil veces «qué golazo», «vaya ejercicio» o «qué pasada», por cada «vaya tetas» o «qué culo», estas últimas el mismo número de veces que «vaya culo» o «qué paquete» dedicados desde el sector femenino al boya de Serbia y Montenegro o al pertiguista francés. Porque sexualizar depende de la mirada del espectador y no del atuendo; y estas medidas pretenden, entiendo, no darle todo el trabajo hecho al 'sexualizador'. Pero no seamos tan inocentes a estas alturas del guion: lo seguirá haciendo aunque Simone Biles compita con gabardina tres cuartos o el equipo brasileño de voley playa femenino juegue con los pantalones de MC Hammer o, por dar una referencia válida a los más jóvenes, el chándal de un trapero. Entonces, si quien ha sido educado y ha tenido la mirada limpia hasta ahora la va a seguir teniendo… y si quien ha demostrado mala educación y poco gusto lo va a seguir demostrando… ¿tiene algún efecto real el uso de trajes largos en gimnasia o pantalón-top en balonmano playa? ¿No se trataba de vestir lo más cómodo, ligero y aerodinámico posible? Si creemos que la lógica es «cuanto más tela, menos sexualización», estamos cometiendo (por motivos evidentes) un error gravísimo.